La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán enfrenta su primera prueba de fuego, ya que mientras JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, se reunió este domingo con representantes iraníes en Suiza para avanzar en el acuerdo alcanzado la semana pasada, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, elevó la tensión en las negociaciones.
Esto porque el mandatario estadounidense endureció el tono y amenazó con reanudar una ofensiva militar si Teherán mantiene su apoyo a Hezbollah o intenta cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz.
Esto resume las dos caras de la estrategia estadounidense, por un lado, diplomáticos y negociadores intentan convertir el acuerdo preliminar en un pacto duradero, y por el otro, Trump mantiene la presión pública sobre Irán mediante mensajes en redes sociales que han generado nuevas tensiones entre ambas delegaciones.
Las conversaciones oficiales se desarrollan en la llamada Cumbre del Lago de Lucerna, en Suiza, donde Vance sostuvo reuniones con Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento de Irán, y Abbas Araghchi, ministro de Relaciones Exteriores iraní, con la mediación de representantes de Pakistán y Qatar.
El objetivo es negociar los detalles de un acuerdo que contempla la reducción de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán, la reapertura permanente del estrecho de Ormuz y el alivio de diversas sanciones económicas impuestas por Washington.
Durante el inicio de las conversaciones, Vance aseguró que existe una oportunidad para “dar vuelta a la página” y redefinir la relación entre ambos países después de décadas de confrontación.
Trump vuelve a elevar la tensión
Mientras los negociadores trabajaban en Suiza, Trump publicó mensajes en los que exigió que Irán detenga el apoyo a Hezbollah y advirtió que Estados Unidos podría volver a atacar objetivos iraníes.
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata de Mohammad Bagher Qalibaf, quien respondió que las fuerzas armadas iraníes están preparadas para responder si reciben nuevas amenazas.
Según medios estatales iraníes, las conversaciones incluso entraron en una fase complicada tras la publicación de los mensajes del mandatario estadounidense.
Sin embargo, funcionarios involucrados en el proceso aseguraron que la delegación iraní sigue comprometida con las negociaciones y no ha manifestado intención de abandonarlas.
¿Qué se negocia?
La negociación va mucho más allá de la relación bilateral entre Washington y Teherán, y el foco se centra sobre todo en lo económico, debido a que por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el planeta.
Cualquier interrupción en esa ruta marítima impacta directamente los precios internacionales de la energía y, en consecuencia, el costo de combustibles, transporte y alimentos en numerosos países.
El acuerdo también contempla permitir a Irán vender petróleo con mayor libertad y acceder gradualmente a activos congelados en el extranjero, medidas que podrían aliviar la presión económica sobre la República Islámica y reducir tensiones en los mercados energéticos globales.
Pese al avance diplomático, varios puntos continúan abiertos.
Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, reiteró este domingo que su país no renunciará al derecho de enriquecer uranio, una de las principales exigencias históricas de Washington.
Al mismo tiempo, los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en Líbano siguen amenazando la estabilidad regional.
Además, ni Israel ni Hezbollah forman parte del acuerdo firmado entre Estados Unidos e Irán, lo que mantiene un foco permanente de incertidumbre sobre la viabilidad del proceso.
Por ahora, la apuesta de Vance consiste en mantener abiertas las conversaciones durante los próximos 60 días.
