El presidente Donald Trump llegó este lunes a Évian-les-Bains, Francia, para participar en la cumbre del Grupo de los Siete (G7), portando un polémico acuerdo con Irán que promete poner fin al conflicto bélico de 15 semanas. El mandatario estadounidense partió hacia los Alpes franceses tras asistir a un evento de la UFC en la Casa Blanca, iniciando una semana crítica para su agenda internacional.
Este pacto, cuya implementación aún genera dudas, busca normalizar el flujo comercial en el estrecho de Ormuz, punto clave por donde circulaba el 20% del crudo mundial. Trump celebró la noticia instando a los barcos a encender motores para reactivar el suministro energético global. No obstante, voces en Teherán advirtieron que el cierre del estrecho persiste hasta la firma oficial del documento, mientras que detalles sobre la supervisión del uranio enriquecido y el alivio de sanciones permanecen bajo reserva.
La dinámica del encuentro en Francia luce tensa. Trump llega tras mantener fricciones con líderes europeos debido a la falta de consulta previa respecto a sus acciones militares. Pese a las críticas, los líderes del G7 emitieron una declaración conjunta celebrando la oportunidad de restaurar la estabilidad regional.
Más allá de la cuestión iraní, la agenda incluye una sesión sobre Ucrania con la presencia de Volodymyr Zelenskyy. Previo al foro, Trump sostuvo conversaciones telefónicas separadas con el mandatario ucraniano y con Vladímir Putin.
Según fuentes rusas, el presidente estadounidense expresó interés en detener las hostilidades, aunque aclaró que los ataques a objetivos civiles rusos dificultan cualquier progreso. En el ámbito comercial, el mandatario estadounidense ya lanzó nuevas advertencias a París sobre la imposición de aranceles del 100% a los vinos franceses si el gobierno local mantiene sus impuestos digitales.
La reunión bilateral con Macron, prevista para la tarde del lunes, servirá como termómetro de estas fracturas diplomáticas. Mientras el Congreso estadounidense exige revisar los términos técnicos del pacto con Irán, Trump insiste en que su administración negoció desde una posición de fuerza, marcando una distancia clara con los acuerdos de la era Obama. La cumbre de este año, marcada por la incertidumbre económica y energética, representa un desafío decisivo para los equilibrios de poder en la alianza occidental.v
