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¿Legado o show? Trump celebra 80 años entre peleas de UFC y un frágil plan de paz con Irán

El presidente Trump celebra su cumpleaños 80 con un evento de UFC en la Casa Blanca, mientras intenta firmar la paz con Irán en medio de ataques de Israel contra Hezbolá en Líbano

Trump y el UFC Freedom 250.
Trump y el UFC Freedom 250. El presidente Donald Trump camina para abordar su limusina en el pórtico norte de la Casa Blanca, en Washington. (Mark Schiefelbein/AP Photo/Mark Schiefelbein)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple 80 años este domingo, y para celebrarlo realiza un festejo fiel a su estilo, esto es con show al máximo nivel y con la atención de todo el mundo en sus mensajes de los cuales depende el futuro de naciones enteras.

La paradoja es abismal, mientras su gobierno intenta vender al mundo la posibilidad de un acuerdo con Irán, el presidente de Estados Unidos prepara una velada de lucha espectacular UFC en el jardín sur de la Casa Blanca.

Porque, claro, nada dice “paz mundial” como una jaula de artes marciales mixtas montada en la residencia presidencial.

El festejo coincide con las negociaciones de paz con Irán, en las que mediadores de Qatar llegaron a Teherán para empujar un memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, mientras Israel continúa atacando posiciones vinculadas con Hezbolá en Líbano, lo que amenaza con complicar la firma del acuerdo.


La escena es casi de manual, con una mano levantada para prometer una “paz larga y hermosa” en Medio Oriente —luego de un conflicto que él mismo propició— y la otra lista para saludar a sus seguidores desde un octágono.

Deseo de cumpleaños

El posible acuerdo con Irán plantea establecer una ruta diplomática para terminar la guerra entre Washington y Teherán, reabrir el estrecho de Ormuz y comenzar un periodo de 60 días de conversaciones técnicas sobre temas sensibles como el programa nuclear iraní, las sanciones y los activos congelados.

Trump aseguró que el acuerdo podía firmarse este domingo, justo en su cumpleaños número 80.

No es difícil imaginar el guion que esperaba: apagar velas, levantar un pacto y vender al mundo la imagen del presidente que pacificó una región en guerra.

El pequeño detalle, es que Irán todavía evaluaba los términos y el ataque israelí en Beirut volvió a tensar la cuerda.

Trump y el UFC Freedom 250.
Trump y el UFC Freedom 250. Atletas de deportes de motor y especialistas en acrobacias realizan un salto en motocicleta antes de las peleas de UFC Freedom 250 en el jardín sur de la Casa Blanca, en Washington. (Alex Brandon/Alex Brandon/POOL AP via AP)

The Guardian reportó que, al avanzar la tarde en Medio Oriente, aún no había señal clara de un avance definitivo, y funcionarios iraníes advertían una posible respuesta militar tras el bombardeo israelí en Beirut.

Israel arruina fiesta de Trump

El plan de cumpleaños-diplomacia se complicó cuando Israel lanzó ataques aéreos contra los suburbios del sur de Beirut, en una zona asociada con Hezbolá.

El ataque dejó muertos y heridos, y provocó que Trump pidiera a todas las partes “no echarlo a perder”.

El mandatario estadounidense sostuvo que Israel debía frenar nuevos ataques en Líbano, pero también exigió que Hezbolá no atacara a Israel.

Es decir, Trump intentó poner pausa a un incendio regional mientras sus propios invitados llegaban a ver golpes en la Casa Blanca, en el acto más irónico de la política estadounidense en mucho tiempo.

Al respecto Trump dijo que la ofensiva israelí retrasó la firma del acuerdo por “unas horas” y expresó molestia con el primer ministro Benjamin Netanyahu.

UFC: pan, circo y octágono

La otra parte del cumpleaños es igual de llamativa, Trump decidió celebrar con un evento de artes marciales mixtas en el jardín sur de la Casa Blanca, con combates de jaula en uno de los espacios más simbólicos del poder estadounidense.

Oficialmente el evento forma parte de las celebraciones por los 250 años de la independencia de Estados Unidos, pero también funciona como una enorme postal personalista, al realizarse el día del cumpleaños del mandatario y no los días previos o posteriores al 4 de julio.

Para este evento la arena incluye una estructura conocida como “La Garra”, con peleas de MMA frente a miles de asistentes y pantallas para decenas de miles más en la zona cercana de la Elipse.

Roma tuvo “pan y circo”; Trump, más actualizado, ofrece pantallas gigantes, jaula, drones de seguridad y diplomacia nuclear de fondo; cada época con su propio espectáculo.

Sombras políticas

El evento también se realiza entre críticas por posibles conflictos de interés, esto porque a pesar de que oficialmente la UFC asumió gran parte del costo del espectáculo, estimado en unos 60 millones de dólares, agencias federales participarían en la parte de seguridad.

También se ha cuestionado que Trump tenga acciones en la empresa matriz de UFC y WWE, lo que abre dudas sobre la mezcla entre intereses privados y recursos públicos.

Trump y el UFC Freedom 250.
Trump y el UFC Freedom 250. Atletas de deportes de motor y especialistas en acrobacias realizan un salto en motocicleta antes de los combates de UFC Freedom 250 en el jardín sur de la Casa Blanca, en Washington. (Mark Schiefelbein/Mark Schiefelbein/POOL AP via AP)

La agencia AP también subrayó que la fiesta se realiza mientras Trump enfrenta una guerra impopular y costosa en Irán, dudas sobre el acuerdo y un contexto político complicado.

Así que el cumpleaños no solo fue celebración, fue mensaje de popularidad y poder.

Trump quiso mostrarse como líder fuerte, negociador global y símbolo de una masculinidad política de golpes, reflectores y entradas dramáticas.

Firma en vilo

La llegada de mediadores de Qatar a Teherán confirmó que las negociaciones siguen vivas, Radio Free Europe/Radio Liberty reportó que representantes qataríes viajaron para intentar cerrar un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, mientras Pakistán también aparece como mediador clave del proceso.

El plan incluiría una firma electrónica y una apertura inmediata del estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo.

Sin embargo, los reportes también indican que los puntos más complejos —como el programa nuclear iraní— quedarían para una fase técnica posterior.

Es decir, Trump podría presumir una firma, pero el verdadero conflicto seguiría en la mesa; muy estilo “misión cumplida”, pero con asterisco tamaño Medio Oriente.

Aun así, Trump no celebra solo una edad, sino que intenta fabricar una imagen: el presidente que cumple 80 años, desafía dudas sobre su salud, monta una fiesta inédita en la Casa Blanca y busca presentarse como el hombre capaz de cerrar una guerra.

El problema es que el legado no se decreta en un cumpleaños, se sostiene con hechos.

Si el acuerdo con Irán avanza, Trump intentará convertir este día en una fecha histórica, pero si se cae por los ataques en Líbano, la realidad es que quedará como un presidente rodeado de reflectores y golpes mientras la región seguía ardiendo.

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