La euforia provocada por la reciente victoria de la Selección Mexicana ante Sudáfrica generó postales de todo tipo en las calles. Sin embargo, un incidente particular captado en video puso de manifiesto el contraste entre el ambiente festivo y los actos delictivos que surgen en medio de las aglomeraciones.
Durante la celebración, un repartidor que intentaba realizar su labor fue víctima de un intento de hurto que fue frustrado gracias a la intervención de otros aficionados presentes.
El clip, que circula en plataformas digitales, muestra cómo el motociclista de aplicación se vio obligado a detener su marcha ante la gran cantidad de personas que tomaron las vialidades para celebrar el triunfo futbolístico. Aprovechando el caos vehicular y el ambiente de fiesta, algunos de los presentes se acercaron al joven para interactuar con él.
En un inicio, el acercamiento parecía parte del festejo: varios asistentes rociaron al repartidor con espuma y le entregaron una lata, cuyo contenido se desconoce, aunque se presume que podría ser una bebida alcohólica, sumándolo momentáneamente a la fiebre del futbol.
La situación dio un giro inesperado cuando, entre el tumulto, un hombre aprovechó la distracción para abrir la mochila térmica del trabajador y sustraer los alimentos que debía entregar. El acto no pasó desapercibido. Al notar la sustracción, otros integrantes del mismo grupo de aficionados comenzaron a increpar al sujeto, gritando para denunciar el robo e impidiendo que escapara con el producto.
La presión de los testigos fue inmediata. Ante el señalamiento público, el responsable se vio obligado a entregar la comida. El alimento fue devuelto al repartidor, quien, tras el tenso momento, pudo reanudar su camino y continuar con sus labores habituales.
Hasta este momento, las autoridades no han emitido información sobre la ubicación exacta donde ocurrieron los hechos, por lo que se desconoce el punto exacto de la ciudad donde tuvo lugar este suceso.
La grabación ha generado diversas reacciones en redes sociales, donde se cuestiona la conducta de quienes intentan aprovecharse del entorno festivo para delinquir, a la vez que se reconoce la reacción de los ciudadanos que optaron por proteger el patrimonio del trabajador. Este evento recuerda los riesgos que enfrentan los repartidores durante las celebraciones masivas, donde la delincuencia suele ocultarse detrás de la alegría colectiva.
