Israel vivió una jornada crítica este domingo, luego de que un ataque armado en la zona de Sharon dejara un hombre muerto y cinco personas heridas, en medio de una cadena de hechos que horas después elevó la tensión en la región de Medio Oriente.
De acuerdo con reportes de una fuente israelí, un ciudadano palestino de Israel abrió fuego en varias localidades del centro del país, cerca del límite con Cisjordania, antes de ser abatido por la policía.
Los primeros reportes apuntaban a varios escenarios del ataque y a la posibilidad de más agresores, pero más adelante se indicó que las autoridades identificaron al atacante como un hombre de unos 20 años originario de Taybeh, mientras que un presunto cómplice fue detenido.
Beirut eleva la crisis
Horas después, la tensión se trasladó a Líbano, debido a que Israel atacó los suburbios del sur de Beirut, en una ofensiva que dejó dos muertos y 20 heridos, a pesar de que se mantenía vigente un acuerdo de alto el fuego respaldado por Estados Unidos.
Israel sostuvo que el ataque fue dirigido contra infraestructura de Hezbolá, como respuesta a agresiones previas contra el norte israelí.
Sin embargo, la ofensiva abrió un nuevo frente de presión, especialmente porque Irán había advertido que cualquier ataque contra Beirut podía reactivar una guerra regional de mayor escala.
Irán responde con misiles
Tras el bombardeo en Beirut, Irán lanzó misiles contra Israel por primera vez desde el frágil alto el fuego de abril, de acuerdo con reportes de agencias como AP.
Las alarmas sonaron en el norte israelí mientras los sistemas de defensa operaban para interceptar los proyectiles.
El episodio deja tres golpes en una misma jornada: un ataque armado dentro de Israel, un bombardeo israelí en Beirut con dos muertos y la respuesta iraní con misiles.
El riesgo ahora está en si Israel decide responder directamente a Irán y hasta dónde puede crecer la escalada.
