La llamada Junta de la Paz es una iniciativa internacional promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que busca coordinar la resolución de conflictos y la reconstrucción en zonas de guerra, con un énfasis inicial en la Franja de Gaza.
El propio mandatario ha sugerido que este nuevo organismo podría ocupar funciones que, a su juicio, Naciones Unidas no ha logrado cumplir, lo que ha abierto un debate diplomático sobre un posible rediseño del orden multilateral.
Una organismo con liderazgo estadounidense
En declaraciones recientes desde la Casa Blanca, Trump afirmó que la Junta de la Paz “podría ser” un sustituto de la ONU y sostuvo que este nuevo órgano permitirá hacer “mucho trabajo que las Naciones Unidas deberían haber hecho”.
Según el presidente, la iniciativa tiene una amplia aceptación internacional y aspira a convertirse en “la más prestigiosa de la historia”.
La propuesta contempla la creación de una nueva organización internacional con una junta directiva que funcionaría también como administración de transición en Gaza.
Washington tendría un papel central en la toma de decisiones, lo que ha generado reacciones encontradas entre aliados y socios estratégicos.
De acuerdo con la información difundida, Trump convocó a líderes como Vladimir Putin y Alexander Lukashenko a integrarse al proyecto, en particular para la reconstrucción del enclave palestino.
Uno de los aspectos más controvertidos es el esquema de financiamiento. La iniciativa plantea que cada miembro permanente aporte alrededor de mil millones de dólares.
Cartas oficiales enviadas por la Casa Blanca, como la dirigida al presidente de Paraguay, Santiago Peña, describen la Junta de la Paz como un esfuerzo “histórico y magnífico” para consolidar la paz en Medio Oriente y aplicar un “nuevo enfoque” para resolver conflictos globales.
En esos documentos, Trump se presenta como presidente de la junta y convoca a los países invitados a firmar.
