La determinación de Donald Trump por adquirir Groenlandia desencadenó una respuesta contundente desde Bruselas. El Parlamento Europeo decidió suspender de manera indefinida los trabajos y la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos, profundizando la crisis diplomática tras las declaraciones del mandatario estadounidense en el Foro de Davos.
La Unión Europea optó por congelar cualquier avance en las negociaciones comerciales como medida de presión y rechazo a las pretensiones expansionistas de la Casa Blanca.
De acuerdo con informes de Fox Business, esta decisión surge tras considerar que las amenazas de aranceles y la insistencia sobre el territorio danés vulneran los principios de soberanía y cooperación entre los aliados transatlánticos.
Los legisladores europeos argumentan que no existen condiciones de confianza mutua para continuar con la aprobación de un tratado de tal magnitud. El freno legislativo afecta sectores clave de la economía global, dejando en el aire acuerdos sobre aranceles industriales y estándares tecnológicos que ambos bloques buscaban consolidar.
La postura de Trump en Suiza, donde calificó a Groenlandia como un “trozo de hielo” necesario para la seguridad nacional, no fue el único detonante. El medio El Economista resalta que la Unión Europea también responde a las advertencias de nuevos impuestos a las exportaciones automotrices europeas.
La combinación de la presión territorial sobre Dinamarca y la hostilidad comercial llevó a los líderes del Parlamento a retirar el tema de su agenda oficial.
Los principales grupos políticos coinciden en que Europa no cederá ante chantajes geopolíticos. La suspensión del acuerdo comercial busca enviar un mensaje claro: la relación económica está condicionada al respeto de la integridad territorial de los estados miembros.
El cese de las negociaciones coloca a las empresas de ambos continentes en una posición de vulnerabilidad. Mientras Trump mantiene su discurso combativo y reclama la posesión de la isla ártica, las instituciones europeas refuerzan su blindaje legal y comercial.
Esta parálisis legislativa representa el punto más bajo en las relaciones bilaterales en décadas, transformando una disputa territorial en un conflicto económico de escala mundial que amenaza con reconfigurar las alianzas de libre mercado entre las potencias occidentales.
