Donald Trump no es el primer presidente estadounidense proveniente del mundo empresarial, pero sí es el que ha visto crecer su fortuna de forma más acelerada durante su mandato.
A un año del inicio de su segundo periodo en la Casa Blanca, los números muestran una transformación patrimonial sin precedentes, impulsada por bienes raíces, medios, criptomonedas y licencias comerciales que giran alrededor de su marca personal.
De acuerdo con Forbes, la riqueza de Trump pasó de dos mil 300 millones de dólares en 2024 a siete mil 200 millones en 2025.
Otras estimaciones, como las de Bloomberg Billionaires Index, sitúan su fortuna en torno a los seis mil 400 millones, mientras que The New York Times ha calculado que el valor total de sus activos podría acercarse a los 10 mil millones de dólares, aunque una parte importante no es líquida.
El núcleo tradicional sigue siendo Trump Organization, con cerca de una veintena de propiedades emblemáticas: Mar-a-Lago en Florida, la Torre Trump en Nueva York, resorts y campos de golf en Estados Unidos y Escocia.
A diferencia de su primer mandato, en esta segunda administración Trump no se desvinculó realmente de sus negocios.
Aunque anunció un fideicomiso, la gestión quedó en manos de sus hijos, Donald Jr. y Eric Trump, quienes mantienen contacto directo con el presidente.
