Pese a los avances médicos en Estados Unidos, la realidad es que el sarampión se convirtió en una amenaza de salud pública en el país tras el mayor número de casos registrados en más de tres décadas.
De acuerdo con la agencia AP a partir de datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), durante 2025 se confirmaron dos mil 144 casos de sarampión —una enfermedad viral altamente contagiosa y prevenible con vacunación— en 44 estados, además de casi 50 brotes distintos, una cifra que no se veía desde 1991.
Riesgos del sarampión
El sarampión no es una enfermedad leve, según los CDC, el virus puede causar neumonía, inflamación cerebral (encefalitis), hospitalización e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños, adultos no vacunados y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Aproximadamente una de cada cinco personas no vacunadas que contraen sarampión requiere hospitalización, y una a tres de cada mil niños infectados puede morir, incluso con atención médica moderna, refieren especialistas del CDC.
El principal riesgo sanitario radica en que el sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos: hasta nueve de cada 10 personas no vacunadas se infectan tras exponerse.
Para evitar su propagación comunitaria se requiere una cobertura de vacunación del 95%, pero la tasa nacional actual en Estados Unidos es de 92.5%, con comunidades muy por debajo de ese umbral, según datos oficiales de los CDC.
Focos rojos
El brote más significativo, recuerda AP, comenzó en el oeste de Texas en enero de 2025 y se prolongó durante un año. Oficialmente, 762 personas enfermaron y dos niños murieron en el condado rural de Gaines.
Autoridades estatales reconocieron un subregistro considerable, con al menos 182 casos sospechosos no confirmados solo en marzo de 2025, lo que sugiere que la magnitud real fue mayor.
Desde Texas, el virus se propagó a otros estados. Nuevo México reportó 100 casos y la muerte de un adulto; Kansas enfrentó un brote de casi 90 contagios en diez condados; Ohio confirmó 40 casos; y Montana, Dakota del Norte y Wisconsin registraron 36 cada uno.
Más recientemente, Utah, Arizona y Carolina del Sur registraron más de 800 casos desde finales del verano, sin que exista aún un control claro del brote.
Vacunas contra el sarampión
Los científicos de salud pública advierten que estos focos rojos se ven agravados por barreras de acceso a la atención médica, desconfianza hacia las autoridades y la desinformación sobre vacunas, un fenómeno que ha crecido en los últimos años.
La Universidad de Brown, a través de su Centro de Pandemias, subrayó que el mensaje sobre la vacunación no ha sido lo suficientemente claro ni contundente.
Además del impacto en la salud, cada caso de sarampión implica un alto costo para los departamentos de salud, ya que el rastreo de contactos puede costar decenas de miles de dólares por paciente, según estudios citados por expertos que colaboran con los CDC.
Por esta situación los especialistas advierten que el sarampión representa un riesgo real y creciente, especialmente en escuelas, guarderías, iglesias y hospitales, donde el virus encontró un terreno fértil.