El presidente estadounidense Donald Trump basa su gobierno en la premisa “Make America Great Again”, abreviado como MAGA, y que se centra en impulsar el crecimiento de Estados Unidos para convertirlo en la mayor potencia jamás imaginada, pero ¿qué tan cierto es esto y por qué algunos académicos alertan que el resultado podría ser justo lo contrario?
El influyente antropólogo estadounidense Joseph Tainter alerta que las civilizaciones no colapsan por una sola causa, sino cuando los costos de mantener su complejidad superan los beneficios que esta genera.
A la luz de esta teoría, distintos analistas se preguntan si Estados Unidos enfrenta actualmente condiciones estructurales similares a las que precedieron el colapso de otras potencias históricas, y si determinadas decisiones políticas —incluidas las impulsadas o anunciadas por la administración del presidente Donald Trump— podrían acelerar escenarios de deterioro sistémico.
La teoría de Joseph Tainter
En su obra The Collapse of Complex Societies, Tainter explica que las sociedades complejas invierten cada vez más recursos —financieros, energéticos y administrativos— para resolver problemas económicos, sociales y de seguridad.
Sin embargo, recuerda que los rendimientos marginales de esa inversión disminuyen con el tiempo.
Así, cuando mantener ejércitos, burocracias, sistemas financieros, infraestructuras y redes globales cuesta más de lo que aporta en estabilidad y bienestar, el sistema se vuelve frágil.
El colapso, según Tainter, no implica necesariamente el fin total del Estado, sino una simplificación abrupta del orden social, político y económico.
Etapas de un colapso sistémico
Diversos modelos derivados de esta teoría identifican cinco etapas que suelen aparecer —no siempre de forma lineal— en los procesos de colapso:
Colapso económico
Déficits persistentes, aumento de la deuda pública, inflación o pérdida de confianza en la moneda. En el caso de Estados Unidos, la deuda federal ha superado niveles históricamente altos en relación con el PIB, mientras el gasto en defensa, intereses y programas obligatorios continúa creciendo.
Colapso comercial
Interrupción de cadenas de suministro y debilitamiento del comercio internacional. Las tensiones comerciales, el uso de aranceles como herramienta política y la relocalización forzada de industrias aumentan los costos y reducen la eficiencia del sistema global que EE.UU. ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.
Colapso político
Pérdida de legitimidad de las instituciones. La polarización extrema, la desconfianza en elecciones, tribunales y medios, así como el cuestionamiento constante a organismos federales, son indicadores documentados por encuestas del Pew Research Center y otras instituciones académicas.
Colapso social
Fragmentación de la cohesión social. El aumento de la desigualdad económica, la segregación territorial y la violencia política son factores que, históricamente, han debilitado a sociedades complejas. Estados Unidos presenta una de las brechas de ingresos más amplias entre países desarrollados, según datos de la OCDE.
Colapso cultural
Erosión de valores compartidos y normas comunes. Cuando la identidad nacional deja de ser un punto de encuentro y se transforma en un campo de disputa permanente, la capacidad de acción colectiva se reduce.
¿Pueden las acciones de Trump acelerar los riesgos?
Desde la óptica de Tainter, no es una figura individual la que provoca el colapso, sino decisiones que incrementan los costos estructurales del sistema sin generar beneficios proporcionales.
Entre los factores que algunos expertos consideran de riesgo se encuentran:
- Expansión del gasto sin consensos duraderos, especialmente en defensa y seguridad.
- Debilitamiento de alianzas internacionales, que obliga a EE.UU. a asumir mayores costos estratégicos en solitario.
- Politización de instituciones técnicas y judiciales, lo que reduce su eficiencia y credibilidad.
- Uso recurrente de medidas de emergencia o confrontación, que incrementan la complejidad administrativa sin resolver problemas de fondo.
Estos elementos, documentados por organismos como el Congressional Budget Office (CBO), el Departamento de Defensa y centros de estudios políticos, no implican un colapso inmediato, pero sí un aumento sostenido de los costos de gobernanza.
Ejemplos de colapsos históricos
- El Imperio romano de Occidente, que colapsó tras siglos de expansión militar, presión fiscal extrema y burocracia creciente.
- La Unión Soviética, cuya complejidad militar, económica y política se volvió insostenible frente a una economía estancada.
- Venezuela, en un contexto moderno, donde la combinación de colapso económico, institucional y social derivó en una rápida simplificación del Estado.
