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Orhan Pamuk, Nobel de Literatura: “No me preocupa la investigación de la Fiscalía turca, son acusaciones kafkianas”

El escritor turco Orhan Pamuk, quien publica nueva novela ‘Las noches de la peste’ (Random House), no se ha mostrado preocupado por las investigaciones de la fiscalía de su país por unos posibles ataques al expresidente de la República de Turquía Kemal Atatürk en su libro, y las tacha de “acusaciones kafkianas”.

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

El escritor turco Orhan Pamuk, quien publica nueva novela ‘Las noches de la peste’ (Random House), no se ha mostrado preocupado por las investigaciones de la fiscalía de su país por unos posibles ataques al expresidente de la República de Turquía Kemal Atatürk en su libro, y las tacha de «acusaciones kafkianas».

«Hay una investigación por haber atacado a Atatürk en mi novela, lo que no es cierto ni algo que haya pretendido. Y yo no soy el típico que hace algo y luego dice que no lo ha hecho», ha señalado el autor de ‘Nieve’, quien rechaza «cualquier alusión directa» en las páginas de su novela.

«La fiscalía me llamó y me dijeron que había muchas quejas, y así es como funciona la ley en Turquía. Mi respuesta fue que me dijeran en qué páginas había esos ataques y, evidentemente, no podían probar absolutamente nada. No me preocupa, mi experiencia me dice que todo esto se desvanecerá en los laberintos de la burocracia de Ankara», ha afirmado.

En ‘Las noches de la peste’, Pamuk retrocede al año 1901 para hablar de una epidemia y las consecuencias de revoluciones nacionalistas e intrigas políticas territoriales, partiendo de la imaginaria isla de Minguer. Pese a las coincidencias con la actualidad, el autor empezó a escribir este trabajo (que tenía en la cabeza desde hace casi 40 años) antes del estallido de la pandemia de coronavirus.

«Siento que es mi obligación como escritor entender a todo el mundo, intento entender a fundamentalista o a terroristas aunque eso no signifique que esté de acuerdo con ellos. Pues en esta pandemia, no he podido entender por ejemplo a esa gente que ha mostrado resistencia a las vacunas», ha lamentado, recordando que en su caso, se ha puesto cinco dosis de la vacuna porque las dos primeras fueron con Sinovac –no admitidas en distintas zonas de occidente–.

NARRADOR FEMENINO

En su novela, surge una voz femenina protagonista, y Pamuk reconoce que se trata de una «decisión ética». «Me lo impongo, quiero ver el mundo a través de los ojos de narradoras y quiero ver esa voz femenina en mis novelas. Mi ideal es escribir una novela de 600 páginas en primera persona del singular y que nadie piense que ha sido escrita por mi, sino por una mujer», ha añadido el Premio Nobel de Literatura.

Respecto a esta decisión, Pamuk afirma que no se trata de una cuestión de «corrección política», sino en una «creencia». «Soy un hombre de Oriente Medio y conozco toda la estupidez de este mundo: quiero ver con mis propios ojos el mundo, pero desde una mirada femenina», ha defendido.

Preguntado al respecto de la invasión de Ucrania, Pamuk califica de «inmoral» esta actuación de Rusia. «Matar a los ucranianos porque no quieren pertenecer al bloque ruso o invadir un país simplemente porque ellos han decidido que no quieren formar parte del bloque de la ex Unión Soviética me parece horrendo», ha apuntado.

EL MEJOR MOMENTO DEL NOBEL

Para el autor de ‘Me llamo Rojo’, está siendo un conflicto bélico en el que cualquier persona puede llegar a sentir «una culpa horrible». «Ahora que la humanidad ha descubierto la comunicación pública inmediata, uno puede ver esos cuerpos de en las calles y gente asesinada, y no se trata de vídeos editados: uno siente culpabilidad y quiere hacer algo, pero no hay mucho que hacer, excepto alzar la voz», ha afirmado.

Pamuk reconoce que el Premio Nobel recibido en 2006 fue un reconocimiento que le hizo «feliz» y a la vez «trabajar más duramente». «No fue ningún castigo, cuando lo gané me traducían a 46 lenguas y ahora a más de 60. Acabo de firmar un contrato con Nepal y me siento muy motivado por la cantidad de lectores que tengo», ha concluido, apuntando que el decir que una vez ganado el Nobel baja la calidad literaria de lo siguiente publicado «es solo un cliché».

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