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El presidente de Irak pide “un diálogo serio” tras el fracaso de la votación presidencial en el Parlamento

El presidente de Irak, Barham Salí, ha pedido la apertura de un diálogo “serio y eficaz” para abordar la actual crisis política de Irak, tras el fracaso de este sábado en el Parlamento iraquí de la votación para elegir al nuevo jefe de Estado del país por falta de quórum.

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

El presidente de Irak, Barham Salí, ha pedido la apertura de un diálogo «serio y eficaz» para abordar la actual crisis política de Irak, tras el fracaso de este sábado en el Parlamento iraquí de la votación para elegir al nuevo jefe de Estado del país por falta de quórum.

La sesión parlamentaria ha quedado aplazada hasta el miércoles porque la alianza tripartita formada por el Movimiento Sadrista, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Alianza por la Soberanía Suní, no ha logrado los 220 diputados necesarios para validar el procedimiento después del boicot de numerosos partidos.

«La falta de acuerdos nacionales y el fracaso de la sesión del Parlamento para completar los derechos constitucionales es desafortunado y preocupante, más de cinco meses después de las elecciones (legislativas) anticipadas», ha lamentado el presidente en declaraciones recogidas por la agencia Rudaw.

El mandatario ha agregado que el hecho de que el país no haya elegido un presidente cinco meses después de las elecciones ha hecho que la situación sea «inaceptable».

Salí ha instado así a todos los partidos políticos a participar en el diálogo y abordar la crisis en consecuencia, dando prioridad a los iraquíes y considerando los desafíos regionales e internacionales, así como «peligrosas» condiciones económicas en las que se está desenvolviendo el país.

Esta sesión tenía como objetivo la designación del nuevo presidente del país tras mes y medio de duro debate político sobre el nombramiento a un puesto tanto ceremonial en la práctica como profundamente simbólico dado que el cargo es parte de uno de los tres pilares sobre los que se sustenta el frágil reparto político entre los chiíes, suníes y kurdos de Irak.

Es precisamente un kurdo quien tendrá que ostentar la jefatura del Estado entre los dos candidatos en liza: Reber Ahmed, del Partido Democrático de Kurdistán (PDK) y el actual mandatario, de la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK), que intentará revalidar el dominio de su partido sobre un cargo cuyos candidatos ostentan desde 2005.

El PDK forma parte de una alianza tripartita acompañado de la Alianza de Soberanía Suní y, sobre todo, el movimiento que lidera el clérigo chií Muqtada al Sadr, ganador de las elecciones legislativas de octubre y actual hombre fuerte del país. Al Sadr ha lanzado un órdago con estas elecciones: la constitución de una triple alianza, un bloque mayoritario que rompe con años de tradición política de consenso en todo el país.

Frente a él se encuentran la UPK y el llamado Marco de Coordinación, un grupo de partidos chiíes proiraníes — grandes derrotados en las elecciones de octubre — que se han opuesto a los intentos de la alianza tripartita de formar un gobierno de mayoría nacional.

El Marco de Coordinación se ha limitado a enviar a la sesión de hoy a los jefes de la representación parlamentaria de los cuatro partidos que conforman la coalición, mientras que la alianza tripartita de Al Sadr ha acudido en pleno a sabiendas de la imposibilidad de conseguir por si sola el quórum al contar con unos 200 diputados, lejos de los dos tercios necesarios de los 329 escaños de la Cámara.

De hecho, la Coalición del Estado de Derecho del ex primer ministro iraquí Nuri al Maliki, un componente clave del Marco de Coordinación, presentó ante el Parlamento las firmas de 126 diputados que habían decidido boicotear el encuentro, como prueba de fuerza del apoyo con el que cuenta el grupo dentro de la Cámara.

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