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Ciencia.-Encuentran el punto débil de las avispas gigantes invasoras

Científicos han desarrollado un método para rastrear la avispa gigante asiática y eliminarla al identificar los principales componentes de la feromona sexual de la reina de esta especie.

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Científicos han desarrollado un método para rastrear la avispa gigante asiática y eliminarla al identificar los principales componentes de la feromona sexual de la reina de esta especie.

Aunque la etiqueta de «avispón asesino» que se le ha puesto a la avispa gigante asiática (‘Vespa mandarinia’) puede ser una exageración de su peligro, los investigadores están de acuerdo en que esta especie invasora es destructiva y amenaza a las poblaciones de abejas autóctonas y a la producción de cultivos.

Dado que las abejas melíferas ofrecen pocas defensas, los avispones gigantes pueden destruir rápidamente colonias enteras de abejas.

«Mi petición habitual es que la gente deje de llamarlos ‘avispones asesinos’, porque son grandes y quizá asustan, pero no son verdaderamente asesinos –comenta James Nieh, profesor de la División de Ciencias Biológicas e investigador de abejas de la Universidad de California en San Diego (Estados unidos)–. «Son insectos sociales increíbles, pero no pertenecen a Norteamérica y dañan nuestras poblaciones de abejas, por lo que deberíamos eliminarlas».

Pero no está claro cómo eliminarlas a pesar de su extensión a numerosos países. Como posible solución, Nieh y sus colegas de China han desarrollado un método para identificar la presencia del avispón gigante asiático y posiblemente acelerar su eliminación. Publican resultados en Current Biology.

Los investigadores han revelado la identificación de tres componentes principales de la feromona sexual de la reina del avispón gigante asiático, un logro que podría utilizarse como cebo para atrapar y rastrear a los insectos.

Gracias a la cromatografía de gases y la espectrometría de masas, y a los experimentos realizados a lo largo de dos años, Nieh y sus colegas identificaron las principales sustancias químicas de la feromona sexual como el ácido hexanoico, el ácido octanoico y el ácido decanoico, compuestos que pueden adquirirse fácilmente y utilizarse de inmediato en el campo.

En un estudio anterior, Nieh y sus colegas utilizaron un método similar para identificar la feromona sexual femenina de una especie de avispón asiático relacionada (‘Vespa velutina’). En su nuevo estudio, los investigadores colocaron trampas cerca de los nidos de los avispones, lugares en los que suelen aparearse, y sólo capturaron machos, pero no hembras ni otras especies. Durante sus experimentos, los científicos comprobaron la actividad neural del avispón y descubrieron que las antenas de los machos son muy sensibles a la feromona.

«Los machos se sienten atraídos por los olores de las hembras, ya que suelen aparearse con ellas cerca de sus nidos –explica Nieh–. En dos temporadas de campo pudimos recoger rápidamente miles de machos atraídos por estos olores».

Aunque las trampas experimentales de feromonas para avispones se colocaron cerca de las colonias de abejas, Nieh espera que puedan desplegarse en múltiples ubicaciones de campo para evaluar si pueden atraer químicamente a los avispones a distancias de un kilómetro o más.

«Como estas trampas basadas en feromonas son bastante baratas, creo que podrían desplegarse fácilmente para el muestreo en una amplia zona geográfica –apunta Nieh–. Sabemos dónde se han encontrado, así que la gran pregunta es si se están expandiendo. ¿Dónde está ese frente de invasión?».

En lugar de patentar la identificación de la feromona sexual, Nieh y sus colegas decidieron publicar sus hallazgos lo antes posible con la esperanza de ofrecer una posible solución que ayude a documentar la expansión del avispón. A medida que se desplieguen más trampas con cebos de feromonas, podría surgir un mapa junto con modelos de predicción para evaluar dónde y con qué rapidez se están propagando.

«Esperamos que otros, especialmente en las zonas invadidas, tomen el protocolo que hemos establecido y prueben este método –señala Nieh–. Hemos descrito las mezclas químicas necesarias para estas trampas, que podrían reducir el número de machos disponibles para aparearse con las hembras para ayudar a deprimir la población, pero sobre todo nos ayudarían a averiguar dónde están».

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