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Ucrania.- Rusia y la comunidad internacional se enzarzan en un bloqueo informativo sobre la invasión de Ucrania

BBC recupera las emisiones en onda corta, propias de conflictos del pasado, para reconectar la población con el mundo exterior

BBC recupera las emisiones en onda corta, propias de conflictos del pasado, para reconectar la población con el mundo exterior

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MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

El pasado 27 de febrero Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón decidieron pasar a la ofensiva contra lo que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió como la «maquinaria de información del Kremlin» al suspender la actividad internacional de Sputnik y Russia Today dentro del gran paquete de sanciones contra Moscú por la invasión de Ucrania, en el principio de la extensión de la crisis militar y política al terreno de los medios de comunicación.

Desde entonces, plataformas como Facebook o Twitter han restringido el acceso a la información de los medios considerados como portavoces del Gobierno ruso mientras que Moscú, en represalia y a través de su agencia reguladora de comunicaciones, Roskomnadzor, ha anunciado este viernes restricciones a la difusión del servicio ruso de la cadena británica BBC, el medio alemán Deutsche Welle y la emisora pública internacional estadounidense RFE/RL, horas después de aprobar un proyecto de ley que contempla multas y penas de cárcel por la difusión de información «falsa» sobre las acciones de las Fuerzas Armadas.

El efecto de las sanciones internacionales contra Russia Today (o RT), se hizo sentir especialmente este viernes, cuando el servicio estadounidense del medio, con sede en Nueva York, anunció el despido de todo su personal –más de un centenar de empleados– y la suspensión indefinida de sus actividades.

La decisión de la plataforma YouTube de desmonetizar sus vídeos y la desvinculación de operadores estadounidenses como DirectTV ha desembocado en esta suspensión que el responsable de T&R Productions, Misha Solodvnikov, describió como «imprevistos económicos», según el memorándum a los empleados recogido por el ‘Daily Mail’. Mientras, empleados de RT han usado las redes sociales para anunciar su dimisión o bien para defender la libertad que la dirección de RT les ha concedido para criticar al Gobierno ruso, frente a las acusaciones de propaganda formuladas contra el medio.

Durante los últimos días, Rusia ha intentado responder a las suspensiones de sus medios con denuncias contra Google o YouTube por considerar, según Roskomnadzor, como implicadas «en la guerra de información» que se está librando contra el Kremlin. Meta, matriz de Facebook e Instagram, ha sido acusada por Rusia de «violar los principios clave del libre flujo de información y el acceso sin trabas a la misma».

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«Los servicios de Internet estadounidenses, incluido el alojamiento de vídeos de YouTube, están participando en la confrontación de información, restringiendo deliberadamente los medios rusos, incluidos aquellos que son fuentes oficiales de información rusas», lamentó la agencia rusa el mismo día que fueron promulgadas las restricciones internacionales.

Reporteros sin Fronteras (RSF) ha constatado que Rusia ha tomado medidas activas para contener el flujo de información dentro de sus fronteras. A la suspensión de los medios internacionales mencionada, «Roskomnadzor también ha iniciado procedimientos contra al menos diez medios de comunicación» de carácter nacional, como la emisora ‘El Eco de Moscú’, la web de noticias Mediazona , Dozhd TV y el periódico de investigación Novaya Gazeta’, del premio Nobel de la paz Dimitri Muratov.

Todos ellos, según RSF, han sido acusados de «difundir información falsa sobre el bombardeo de ciudades ucranianas y la muerte de civiles en Ucrania como resultado de las acciones del Ejército ruso» y por describir como una «invasión» o una «guerra» lo que el Kremlin denomina oficialmente una «operación especial en Ucrania».

A la criminalización de la difusión de noticias falsas se une otro pilar legal empleado por Rusia como es la conocida ley de agentes extranjeros, expandida en 2019 a los medios de comunicación «que reciban cualquier cantidad de financiación extranjera», a declararse como tales.

Desde hace tres años esta ley incluye a cualquier medio que reciba cualquier cantidad de financiación extranjera, ya sea de gobiernos, organizaciones o incluso ciudadanos a que acompañe sus noticias con un descargo de responsabilidad que indique su condición, presente regularmente su estado económico y se someta anualmente a auditorías. Ahora, plataformas como Twitter han adoptado su propia versión de este «etiquetado» al designar a los periodistas de Russia Today como pertenecientes a «medios afiliados al gobierno de Rusia».

Si bien expertos como la directora de política internacional en el Centro de Política Cibernética de la Universidad de Stanford, Marietje Schaake, aplaudieron la dureza de las sanciones contra los medios afines al Kremlin, el periodista ruso y experto en censura Andrei Soldatov advierte sobre la aparición de burbujas informativas y apagones del debate social. «Facebook», asegura al ‘New York Times’ «es el lugar más importante para el debate público sobre lo que está pasando, y creo que nadie se tomaría cualquier bloqueo como una buena señal».

UN RETORNO AL PASADO

A este bloqueo se suma la evidente desconexión provocada por las operaciones militares de la invasión rusa, como por ejemplo el ataque lanzado contra la torre de televisión de Kiev el pasado martes, en un intento, según las autoridades ucranianas, de desconectar a la población de la capital del mundo exterior, y desmoralizarla en el proceso.

En respuesta, medios como cadena BBC han comenzado a tomar medidas rara vez vistas desde tiempos de la Segunda Guerra Mundial, al anunciar la reapertura de las emisiones en onda corta, concretamente a través de dos nuevas frecuencias que emitirán durante cuatro horas diarias de noticias en inglés del Servicio Mundial y se pueden «recibir claramente en Kiev y partes de Rusia».

«A menudo se dice que la verdad es la primera víctima de la guerra», hizo saber el director general de la BBC, Tim Davie, en un comunicado. «En un conflicto donde abunda la desinformación y la propaganda, existe una clara necesidad de noticias verificables e independientes en las que la gente pueda confiar», ha añadido.

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