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Plan social de Biden puede ser un espejismo para los latinos

El plan Build Back Better (Construir Mejor) tiene que ser aprobado por el Senado.

Una de las promesas de Joe Biden durante su carrera presidencial fue el apoyo a las minorías, una de ellas encabezada por los migrantes.

De hecho, estos grupos fueron los que lo hicieron fuerte para llegar a la Casa Blanca.

Sin embargo, cerca de cumplir un año en el poder, el mandatario no ha podido echar a andar las leyes que protejan a los latinos en Estados Unidos.

Y es que, Biden se ha topado con la resistencia del Congreso para solidificar sus ideas para apoyar a este grupo social.

Los pros del plan Reconstruir Mejor

Ahora, el plan Reconstruir Mejor podría convertirse en un regalo de Navidad o Fin de Año para millones de latinos en el país norteamericano, pero para muchos otros, específicamente los inmigrantes indocumentados, puede quedar en un simple espejismo, si el Senado rechaza el apartado migratorio.

De acuerdo al censo del año pasado en EU viven 62.1 millones de hispanos, el doble de los que se encontraban hace tres décadas. Para una gran cantidad de estas personas, Build Back Better, el enorme plan de inversión de 1.8 billones de billetes verdes, es un auténtico maná.

El plan, que incluye reformas educativas, sanitarias, ecológicas, de atención a la infancia y también un apartado sobre inmigración que puede favorecer a millones de indocumentados, fue aprobado la semana pasada por la Cámara Baja, pero su paso por el Senado (donde se espera sea sometido a votación en diciembre o enero) se anuncia complicado.

El objetivo

De acuerdo a la Casa Blanca, el objetivo de Reconstruir Mejor es generar empleo, reducir costos, mejorar la competitividad y ayudar a la clase media y trabajadora, a la que pertenecen una gran cantidad de latinos.

También mejora la atención de las personas necesitadas o discapacitadas, y brinda dos años de educación preescolar, además de que garantiza que ninguna familia de clase media pague más de 7 por ciento de sus ingresos en cuidados infantiles.

Son sólo algunas de las acciones que se encuentran en el proyecto, que también beneficia a los adultos mayores, el acceso a la vivienda y el cambio climático.

Los obstáculos

Sin embargo, el problema para el plan de Biden radica en su llegada al Senado, que podría enmendarlo y regresarlo a la Cámara de Representantes.

Y es que, en una Cámara Alta dividida en partes iguales, tantos los 50 republicanos como dos senadores centristas (entre los 50 demócratas), son reacios a aceptar el texto en su totalidad por miedo a que se dispare la deuda.

En un proyecto de ley normal se necesitan unos 60 votos de 100 para su aprobación, por lo que el presidente recurrió al llamado proceso de reconciliación presupuestaria, con el que sólo ocupa 51. Así, sólo tiene que convencer a los dos centristas y sumar el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris.

El problema radica en que hay consenso en la mayor parte de las medidas, pero el rubro migratorio, que es el caballo de batalla de Biden, peligra con quedar fuera.

Durante su campaña presidencial, Biden prometió la ciudadanía a 11 millones de indocumentados, pero ya tropezó en dos ocasiones.

En un tercer intento, rebajó sus pretensiones y ya no habla de ciudadanía. Si el senado acepta incluir el apartado, cerca de siete millones de indocumentados podrían solicitar permisos de trabajo, viajar al extranjero y obtener licencias de conducir. Además, podrían estar protegidos contra la deportación por una década.

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