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Así contaminan los viajes espaciales

El aumento en el número de viajes espaciales ante la inauguración del turismo espacial podría generar una nueva fuente importante de contaminación para el planeta.

Recientemente vimos cómo dos millonarios lograron su sueño de alcanzar el espacio exterior inaugurando así el turismo espacial; sin embargo, poco se ha hablado de la contaminación que generan los viajes espaciales.

Richard Branson, dueño de Virgin Group, y Jeff Bezos, fundador de Amazon, viajaron al espacio de la mano de sus empresas, noticia que le dio la vuelta al mundo y generó gran expectativa sobre el futuro de estos viajes.

La intención de los millonarios es llevar a cada vez más personas a excursiones fuera de este planeta y actualmente existen muchos personajes entusiasmados con esa idea.

Sin embargo, la ‘popularización’ de los viajes espaciales podría generar una importante fuente de contaminación. «Los viajes espaciales necesitan muchísima energía para acelerar a los turistas espaciales lo suficiente como para que puedan escapar de la órbita terrestre», explica a Metro John Armstrong, autor de «El futuro de la energía».

Contaminación de viajes espaciales

Armstrong explica que, ahora, todas las tecnologías de lanzamiento utilizan la combustión para generar el empuje necesario. Por ejemplo, los cohetes Falcon, usados por la empresa Space X, de Elon Musk, usan queroseno y oxígeno, que liberan dióxido de carbono tras su combustión.

De hecho, según cálculos del especialista, tan solo el queroseno y el oxígeno usados en el despegue de este tipo de cohetes tiene una huella de carbono total de unas 1.115 toneladas. La huella de carbono anual de 278 ciudadanos medios del mundo.

Y se espera que los lanzamientos espaciales crezcan exponencialmente en los próximos años ante el inicio del turismo espacial, recientemente inaugurado. Actualmente cada año se producen en el mundo unos 100 lanzamientos espaciales, pero con el turismo espacial y el creciente número de lanzamientos de satélites se prevé que esta cifra supere los 1.000.

Peligro del aumento de los viajes espaciales

Llegar a la cifra de 1.000 lanzamientos espaciales al año podría comenzar a causar estragos en el medio ambiente.

“Una flota de 1000 lanzamientos al año de cohetes suborbitales crearían una capa persistente de partículas de carbono negro en la estratosfera norte que podría causar cambios potencialmente significativos en la circulación atmosférica global y en la distribución del ozono y la temperatura”, se lee en el estudio ‘Impacto climático potencial del carbono negro emitido por los cohetes’, publicado por la Unión Geofísica Americana (AGU, por sus siglas en inglés).

Aún hay esperanza

Pero no todo está perdido, todavía, debido a que es posible volver más sustentables y amigables con el ambiente los vuelos espaciales con la ayuda de los científicos y la tecnología.

“Los mejores ingenieros del mundo trabajan en los vuelos espaciales y, por lo tanto, a medida que se comprendan los impactos de la atmósfera superior, los ingenieros podrán mejorar constantemente la tecnología para reducir el impacto, de forma similar a las mejoras que se han realizado en la tecnología de los motores de los aviones”, concluyó Armstrong.

“Es posible que todo el combustible utilizado en los lanzamientos (espaciales) sea totalmente ecológico. La tecnología ya existe y, por lo tanto, se pueden conseguir importantes reducciones de carbono»,
John Armstrong, autor de «El futuro de la energía»

CIFRAS

2.580
millones de dólares se estima que alcanzará el mercado mundial del transporte suborbital y el turismo espacial en 2031.

1.115
toneladas de huella de carbono total produce el oxígeno usado en el despegue de los cohetes actuales. La huella de carbono anual de 278 ciudadanos medios del mundo.

Comparación de la huella de carbono entre viajes en avión y viajes espaciales

De acuerdo con el cálculo de Armstrong, un vuelo convencional, un Boeing 747 quema unos 4 litros de combustible por segundo, por lo que volar de Londres a Nueva York consume en total unas 70 toneladas, con una huella de carbono de unas 210 toneladas por trayecto. Comparado con un lanzamiento de un cohete Falcon (huella de carbono de 1.115 toneladas), este estaría utilizando el equivalente a 5 vuelos transatlánticos de ida y vuelta.

ENTREVISTA

John Armstrong,
autor de «El futuro de la energía»

P: Recientemente algunos millonarios han realizado viajes al espacio, ¿puede este tipo de viajes generar contaminación?

–Actualmente, todas las tecnologías de lanzamiento utilizan la combustión para generar las enormes cantidades de empuje necesarias para alcanzar las velocidades requeridas. En el caso de los cohetes Falcon, los propulsores son queroseno y oxígeno, y en su combustión se libera dióxido de carbono. También se necesita una enorme cantidad de energía para fabricar el oxígeno líquido, que suele extraerse del aire y luego se enfría mediante un proceso que consume mucha energía.

Además de las fuentes convencionales de emisiones, el impacto de la liberación de productos de la combustión. Los productos de la combustión en la atmósfera siguen sin estar claros y son objeto de numerosos estudios.

P: ¿Cuál es la huella de carbono de los viajes espaciales?

–Es muy difícil encontrar datos sobre el carbono de los principales actores. Cuando calculé las emisiones de un lanzamiento de un Falcon, obtuve unas emisiones directas de unas 1200 toneladas. Sin embargo, esta cifra no incluye todo el carbono operacional de la fabricación del cohete y todas las pruebas de los motores y similares que tienen que ocurrir a nivel del suelo.

P: ¿Puede aumentar mucho este tipo de contaminación con los viajes turísticos al espacio?

–El número de vuelos espaciales está aumentando rápidamente y es muy probable que las emisiones aumenten. De hecho, se espera que el número de vuelos espaciales se multiplique por diez en los próximos años, hasta llegar a casi 1.000.

Sin embargo, existen oportunidades para reducir el impacto medioambiental.

P: ¿Entonces es posible disminuir la huella de carbono de este tipo de viajes, y cómo?

–Este es un campo que me parece enormemente apasionante y que ofrece fantásticas oportunidades. El oxígeno líquido podría fabricarse directamente a partir de electricidad verde, utilizando electricidad generada a partir de energía solar o eólica. El queroseno sintético puede fabricarse a partir del hidrógeno, que a su vez puede obtenerse de la electricidad verde mediante electrólisis.

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