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El declive de los tiburones apunta a la incapacidad de establecer acuerdos globales de biodiversidad

Un estudio destacado publicado en Nature descubrió un descenso del 70 % en las poblaciones de tiburones y rayas en la última mitad de siglo

Un océano casi sin tiburones podría ser una realidad pronto,según Nathan Pacoureau, investigador posdoctoral en el grupo Earth to Ocean Research Group de la Universidad Simon Fraser en Canadá. Pacoureau y un equipo internacional de investigación detectaron recientemente un declive de un 70 % en las poblaciones de tiburón y raya en los últimos 50 años.Este estudio, publicado en Nature, destaca la necesidad de que haya un seguimiento en las políticas de conservación de tiburones y rayas, según dicen los expertos.

Aunque los tiburones a menudo reciben mala prensa, tanto ellos como sus primas las rayas apoyan la salud de los océanos y las comunidades costeras, según los investigadores. Perder a estos depredadores tope altera las redes marinas de alimentación y amenaza a la sostenibilidad de las pesquerías mundiales.

Los declives catastróficos de población no son exclusivos de las rayas y los tiburones. Muchos grupos taxonómicos están sufriendo pérdidas importantes. Las poblaciones de insectos están disminuyendo en un 1-2 % al año, según algunas investigaciones. Se calcula que el 75 % de primates están viviendo declives de población, mientras que los anfibios están pasando por su propia catástrofe. Muchos científicos dicen que estas pérdidas podrían ser síntoma de un problema más grande: una desconexión entre nuestro reconocimiento de la reducción de la biodiversidad global y nuestra disposición a emprender las acciones necesarias para frenarla.

“Es innegable que el ritmo actual de pérdida de biodiversidad es varias órdenes de magnitud más alto que el ritmo de extinción histórico, lo cual lleva a una crisis de biodiversidad”, le dijo Pacoureau a Mongabay. “Y aunque ahora mucha gente sabe que tenemos una década para detener el cambio climático, pocos se dan cuenta de que también tenemos solo una década para revertir la pérdida de biodiversidad”.

La sobrepesca causa el declive de los tiburones y aumenta el riesgo de extinción

Evaluar el estado de las especies de alta mar, como los tiburones y rayas, no es fácil. Para calcular el estado de estas poblaciones, el equipo utilizó múltiples líneas de evidencia. Pacoureau y sus colegas se fijaron en conjuntos de datos de largo plazo de la literatura científica y pudieron modelar tendencias sobre la abundancia relativa de 18 especies. También recopilaron registros de extracción pesquera, disponibilidad de especies en los mercados de pescado y opiniones de expertos como indicadores del riesgo de extinción.

La sobrepesca es el responsable principal de la disminución de las poblaciones de rayas y tiburones en el último medio siglo, según los datos.

Muchas comunidades costeras han pescado tiburones y rayas durante cientos o incluso miles de años por su carne, aletas, branquias y aceite del hígado. Sin embargo, ahora que se emplean tecnologías más mortales en la pesca comercial, ha aumentado la presión sobre las especies oceánicas. En los últimos 50 años, el uso de palangres y redes de cerco ha incrementado a más del doble y ha atrapado tiburones y rayas a un ritmo insostenible, como especie objetivo y como capturas accidentales.

Las tendencias en las poblaciones de tiburones y rayas muestran los síntomas clásicos de sobrepesca, según el estudio.Las especies más grandes, de reproducción más lenta disminuyeron primero, seguidas por las especies más pequeñas. En otras palabras, los pescadores estaban capturando animales más rápido de lo que las poblaciones podían reponerse. Cuando estas poblaciones casi desaparecieron, los pescadores pasaron a otras especies menos favorables.

“Unos declives tan pronunciados [de tiburones y rayas] son sorprendentes incluso para los expertos, sobre todo cuando se comparan con las estadísticas de los animales terrestres”, dijo Pacoureau. “Tres cuartas partes de estas especies icónicas ahora están clasificadas como amenazadas de extinción [en la Lista Roja de la UICN]”.

Los registros fósiles cuentan la historia de cinco extinciones masivas en la Tierra. Sin embargo, hay dos factores que hacen que la crisis de extinción actual sea única: el papel de los humanos en el declive de las especies y la cantidad de gente que depende de los recursos naturales para su subsistencia.

Con una crisis de biodiversidad global en curso, muchos gobiernos se han unido en un intento de salvar las especies. LA ONU llamó a la década del 2010 “Década de la Biodiversidad”, comprometiéndose a detener la pérdida de biodiversidad y proteger los ecosistemas para 2020. Todos los miembros acordaron 20 objetivos, conocidos como las Metas Aichi para la Biodiversidad, establecidos por el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Para finales del 2020, sin embargo, la ONU anunció que aunque muchos países habían comunicado un progreso en sus objetivos, ni una sola meta Aichi se había cumplido por completo.

“Los objetivos y metas internacionales requieren que lo signatarios cumplan sus compromisos, ya sea la mitigación del cambio climático o conservar la biodiversidad”, dijo Derek Tittensor, profesor de biología asociado en la Universidad Dalhousie en Canadá, quien no participó en el estudio sobre los tiburones. “Si las naciones no dan un paso adelante y llevan a cabo las acciones y políticas necesarias para avanzar hacia la sostenibilidad, no pasará”.

Cerrar vacíos en las políticas para tiburones y rayas

El descenso del 70 % en las poblaciones de tiburones y rayas es solo una de las claras señales de que las Metas Aichi para la Biodiversidad no se cumplieron para 2020. Ahora estas especies se encuentran en una situación precaria, pero no intentar salvarlas sería el peor error de todos, dijo Pacoureau.

“Es importante señalar que muchas salvaguardas beneficiosas ya están estipuladas en los tratados globales para la vida silvestre”, dijo. “Un paso inicial relativamente simple es que los países miembros mantengan esos compromisos con regulaciones nacionales”.

Los acuerdos globales como las metas Aichi ponen a los científicos, conservacionistas y legisladores en la dirección correcta, pero no tienen el seguimiento necesario para solucionar el problema.

Por ejemplo, puede que los tiburones mako (Isurus oxyrinchus) sean una de las especies más estudiadas y, por lo tanto, mejor comprendidas. Sin embargo, esa atención no ha llevado a su protección. A partir de las tendencias actuales en la población de makos, el estado de conservación de la especie subió a En Peligro en la Lista Roja de la UICN en 2019 desde su anterior categoría de Vulnerable. Al mismo tiempo, la UE se niega a establecer límites satisfactorios en la extracción de mako, según escribió Sonja Fordham, presidenta de Shark Advocates International y coautora del estudio, en un informe para Shark League.

Reforzar las regulaciones existentes de pesca y establecer nuevos límites en los desembarcos podría contribuir considerablemente a ayudar a los tiburones y rayas a recuperarse. De hecho, ya se ha hecho antes.

El tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es, según Fordham, “uno de los mejores casos de éxito de la conservación de tiburones en Estados Unidos”. En respuesta a los declives dramáticos de los 90, se impuso una prohibición de retención a la especie que permitió que las poblaciones se recuperaran lentamente.

En julio de 2021, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) votará una prohibición de retención para el tiburón mako, que Fordham dice que tiene el potencial de cambiar el futuro para esta especie de tiburón sobreexplotada y amenazada.

El camino hacia un cambio de políticas efectivo puede parecer desalentador, pero tanto Pacoureau como Fordham señalan que se puede empezar a dar pasos significativos a nivel individual.

“Expresando preocupación”, dijo Fordham, “mediante cartas a legisladores y editores de noticias, además de en las redes sociales o a través del arte, o como turista, todo el mundo puede ayudar. El apoyo verbal y sostenido a la conservación de los tiburones por parte de la sociedad no solo es verdaderamente significativo, sino que es esencial para crear un futuro mejor para estos animales extraordinarios”.

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