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El Congreso le dobla la mano a Trump y vuelve a sancionar a Rusia

Mientras su yerno Jared Kushner es investigado por el Senado, el presidente de Estados Unidos vio cómo el Congreso aprobó un nuevo paquete de sanciones contra Rusia. Esto va en contra las intenciones de Donald Trump de mejoras las relaciones con el gobierno de Vladimir Putin.

El Congreso de Estados Unidos ha aprobado un nuevo paquete de sanciones contra Rusia por la interferencia del gobierno de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales del 2016. Se espera que la medida sea ratificada por la Cámara de los Representantes la próxima semana.

Esto sucede al mismo tiempo que el yerno de Trump, Jared Kushner, es investigado tanto por el Senado, la Cámara de los Representantes y una comisión especial. Esto, debido a las reuniones que sostuvo el esposo de Ivanka Trump con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, entre julio y septiembre del 2016.

“Todas mis acciones fueron legales”, dijo Kushner en una inusual declaración desde la Casa Blanca.

Donald Trump, quien desde el comienzo de su campaña por la presidencia hizo públicas sus intenciones de mejorar las relaciones con su homólogo ruso, Vladimir Putin, ha tenido que ceder ante la decisión del Congreso. La diplomacia rusa no ha cesado en sus peticiones al gobierno estadounidense de suspender las sanciones. E incluso el mismo Putin, de acuerdo a los medios estadounidenses, ha pedido a Trump un “gesto de buena voluntad” en este sentido.

Y ahora, un Congreso que actúa decididamente en oposición hacia el Presidente, ha dado su opinión al respecto.

 

«Quizás ninguno de estos actos fueron ilegales, pero sí que le causan a Trump problemas de credibilidad»

Jack A. Goldstone

Experto en políticas públicas del Woodrow Wilson Center, Washington D.C.

 

“Está muy claro que Rusia hizo esfuerzos por ayudar a Trump a ganar las elecciones, y que él (o su familia) estaba al tanto de esto desde un principio, no después de junio del 2016.

También está claro que Trump agradeció esa ayuda; más allá de que haya cooperado activamente, no hizo ningún esfuerzo por alertar a las autoridades del contraespionaje de Estados Unidos de la situación.

Quizás ninguno de estos actos fueron ilegales, pero sí que le causan a Trump problemas de credibilidad, ya que tanto él como sus cercanos han negado todo conocimiento de los esfuerzos rusos (y Trump, incluso, ha dudado públicamente de la existencia de estos).

Habiendo dicho eso, Trump siempre fue favorable hacia Rusia: sus consejeros siempre fueron unos grandes entusiastas de las políticas de Putin para defender a Rusia como una gran nación cristiana en relación a sus esfuerzos contra los terroristas islámicos, y Trump quiso que Estados Unidos adquiera un rol similar. Trump también se ha visto beneficiado por sus relaciones y sus negocios con empresarios e inversionistas rusos por años, lo que ha influenciado en su inclinación hacia tomar una actitud amistosa hacia Rusia, y hacia cualquier ayuda de ellos.

Trump también llegó a la Casa Blanca con la determinación de dar un giro y reemplazar los “malos tratos” en las relaciones internacionales de la Administración Obama; y, de hecho, de revertir todo lo que pudiera. Por esto es que la hostilidad contra los alidados de la Otan, el Nafta y China, y sus demostraciones de amistad hacia Rusia, siempre fueron parte del plan de Trump.

Los últimos esfuerzos del Congreso son una muestra de que la mayoría de los estadounidenses y la mayoría del parlamento están fuertemente en contra de las políticas de Trump en relación a Rusia. Quieren que Rusia responda por las agresiones internacionales y las violaciones a los derechos humanos. Trump no quiere esto, pero no puede arriesgar todo su programa legislativo (la reforma impositiva, al seguro de salud, inmigración e infraestructura) oponiéndose al Congreso en materias que este ha votado con fuerza y unidad. Así que aunque Trump pueda dejar pasar este paquete, probablemente intentará encontrar otras formas de tranquilizar a Rusia y de oponerse a acuerdos para reducir su mala situación.

Y aunque Trump pueda enfrentar consecuencias en sus relaciones empresariales y políticas con Rusia, estará a la altura de la investigación llevada a cabo por el consejero especial Mueller. Si es que Mueller encuentra acciones ilegales o antiéticas y puede llevar al Congreso a ponerse en su contra, eso sería malo para Trump. Pero asumiendo que no se encontrará nada de gran magnitud, las cosas irán probablemente como hasta ahora: Trump en el poder, pero sin la confianza de los demócratas y de la mitad de los estadounidenses”.

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