La mayoría republicana en el Senado de Indiana votó el jueves en contra de un rediseño al mapa legislativo que habría favorecido a su partido en las elecciones de 2026, a pesar de meses de presión por parte de Donald Trump para una llevar a cabo una inusual redistribución de distritos a mitad de ciclo.
Un total de 31 senadores, 21 de la supermayoría republicana y los 10 demócratas votaron en contra de la propuesta.
¿Por qué el rediseño era importante para Trump?
Trump ha instado a los estados con gobierno republicano a manipular los distritos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos antes de las elecciones de mitad de período para crear más escaños ganables para el partido. Se trata de un movimiento inusual, ya que los límites de los distritos generalmente se ajustan en base al censo de cada diez años.
Antes de la votación, Trump criticó nuevamente a los senadores de Indiana que se opusieron el plan, repitiendo su promesa de apoyar a sus adversarios en las primarias.
“Si los republicanos no hacen lo necesario para salvar a nuestro país, eventualmente perderán todo ante los demócratas”, escribió Trump en redes sociales. Algunos legisladores de Indiana también han recibido amenazas violentas durante el debate del último mes. La mitad del Senado estatal se someterá a reelección en 2026.
Fuera de la cámara del Senado estatal, los opositores a la redistribución de distritos coreaban “¡Voten no!” y “¡Mapas justos!” mientras sostenían pancartas con leyendas como “Los perdedores hacen trampa”.
El mapa propuesto estaba diseñado para dar a los republicanos el control de los nueve escaños congresionales de Indiana, en lugar de los siete que tienen actualmente. El proyecto buscaba borrar los dos distritos bajo control demócrata en el estado al dividir a Indianápolis en cuatro distritos que se extienden hacia áreas rurales.
Esta práctica política, conocida como “gerrymandering” en Estados Unidos, tiene dos caminos de acuerdo a los objetivos del partido dominante: concentrar a los votantes rivales en pocos distritos para que ganen ahí por mucho pero pierdan influencia en el resto o dividir a los votantes rivales entre muchos distritos para que nunca sean mayoría.
Siguiendo las órdenes de Trump, Texas aprobó cambiar sus mapas distritales y en respuesta los demócratas de California hicieron sus propios ajustes.
