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Andrew Cuomo: De héroe en pandemia de COVID-19 a dimitir como gobernador

Andrew Cuomo: De héroe en pandemia a dimitir como gobernador

Andrew Cuomo vio cómo su imagen se desgastó, a tal punto que tuvo que dimitir de la gubernatura de Nueva York.

En los últimos meses, el demócrata pasó de ser una figura en la lucha contra el coronavirus a verse envuelto en un escándalo de acoso sexual, en el que 11 mujeres lo señalaron por conductas y tocamientos inapropiados.  

Andrew Cuomo, de figura en pandemia a renunciar

Y es que hace cerca de un año, Cuomo era la mayor estrella de la escena política de Estados Unidos. Con una credibilidad sorprendente en el inicio del COVID-19. Incluso, sonaba para convertirse en un candidato a la presidencia de la nación; además, tenía una legión identificada como “Cuomosexuales” que estaba rendida a sus pies.

Pero la espiral en la que se metió por los escándalos sexuales, derivó en su inminente renuncia. Su decisión sorprendió a más de uno, pues desde que comenzaron las acusaciones, el demócrata había mantenido su postura de que eran falsas y buscaban desacreditarlo, por lo que no tenía intenciones de dejar la gubernatura.

Sin embargo, con el correr de tiempo, el otrora gobernador se vio acorralado. Se quedó sin aliados ante la contundencia del informe de 165 páginas encargado por su propia fiscalía estatal sobre las acusaciones de 11 mujeres. Incluso, una de ellas sufrió represalias por haber hecho público el ambiente de trabajo tóxico provocado por el comportamiento inadecuado del mandatario.

“Dadas las circunstancias, la mejor manera en la que puedo ayudar es dando un paso al costado y dejar que el gobierno vuelva a gobernar”, indicó en una declaración televisada, reconociendo que los próximos días iban a ser un asedio constante contra él.

Se vio acorralado

Lo cierto es que no le quedaban muchas opciones de salida. Tras ser casi un rockstar en el inicio de la pandemia, ahora la opinión pública le había dado la espalda.

De hecho, el propio presidente Joe Biden, miembro de su partido, le había insinuado que lo mejor era que dejara el cargo y otros demócratas del Capitolio lo presionaban para que se quitara de la escena política.

El fin de semana pasado, el escándalo de Cuomo provocó la renuncia de Melissa DeRosa, su asesora y defensora que intentó desacreditar las acusaciones en múltiples ocasiones, especialmente las de Lindsey Boylan, la primera mujer que hizo pública su denuncia a finales del año pasado.

No acepta acusaciones

“En mi cabeza nunca crucé ninguna línea con nadie”, siguió sosteniendo el demócrata, “pero no me di cuenta de cómo la línea ha sido redibujada”. Como lo han hecho otros políticos acusados de comportamientos inapropiados con mujeres, de las que tampoco ha escapado Biden, se escudó en “cambios generacionales y culturales que no he apreciado totalmente” y un “sentido del humor insensible” para justificarse.

“Abrazo y beso a gente de forma casual, hombres y mujeres. Lo he hecho toda la vida, es como he sido desde que tengo memoria”, indicó Cuomo; lejos de darse por vencido, mencionó que va a “luchar” por una controversia que cree que tiene motivaciones políticas.

Su renuncia se hará efectiva en dos semanas, y le sustituirá su número dos, Kathy Hochul, quien será la primera mujer que liderará el estado de Nueva York.

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