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Nacido en Fuerte Apache: Carlos Tévez, el jugador que creció entre violencia y balazos

El delantero argentino se despidió de Boca Juniors entre lagrimas; se retirará parcialmente del fútbol por salud mental.

Carlos Tévez

La carrera deportiva de Carlos Tévez parece que llegó a su fin. Después de 20 años jugando en la élite del fútbol, el delantero argentino decidió dar un paso al costado, vistiendo la casaca de su amado Boca Juniors.

Su trayectoria en el balompié es un ejemplo claro de superación, ya que los primeros años de vida no fueron tan sencillos.

Carlitos creció en un barrio popularmente conocido como “Fuerte Apache”, ubicado en el sector norte de la localidad de Ciudadela, una provincia de Buenos Aires.

Ahí, con tan sólo 10 meses de vida, afrontó su primer desafío como ser humano, cuando agua hirviendo le cayó en el rostro, lo que lo tuvo en terapia intensiva por casi dos meses.

Carlos Tévez dijo adiós al club de sus amores, Boca Juniors

Las consecuencias fueron graves, su cara y cuello le quedaron marcadas, con quemaduras que nunca se le borrarían de la piel.

Los padres fueron despojados de la patria potestad, por lo que quedó a cargo de sus tíos maternos, Adriana Martínez y Segundo Tévez.

Desde niño, “El Apache” fue un talentoso con la pelota, muchos en su barrio recuerdan las cascaritas que se armaban con él como protagonista.

El barrio en el que creció era violento, al grado de que muchas veces los balazos no faltaron en los alrededores.

Incluso, en varias entrevistas Carlos ha aceptado que de no haberse acercado al fútbol su futuro habría sido incierto y tal vez turbio.

Con sus hermanos de sangre tiene poca relación, ya que algunos de ellos se metieron en problemas con la justicia.

Además, su mejor amigo de la infancia, Darío Coronel, se suicidó cuando escapaba de la policía. “El Guacho”, como era conocido, tenía mucho talento, pero los malos pasos lo orillaron a perder el rumbo.

En muchas ocasiones, Tévez le dedicó sus goles a Darío, con un saludo y beso al cielo, un homenaje para honrar la memoria de su amigo.

Cuando tenía 17 años, el momento de Carlitos llegó y debutó en el primer equipo de Boca Juniors, todo bajo el mando de Carlos Bianchi, estratega que siguió de cerca sus pasos en las inferiores del club xeneize.

“Uno de los momentos más duros de mi infancia fue cuando estábamos jugando en el barrio, cuando de pronto se empezaron a agarrar a balazos. Nosotros nos agachamos todos. Después se dejaron de tirotear y nosotros seguimos jugando al fútbol como si nada.

Un adiós incierto

Despedirse de Boca Junior, así como de su carrera profesional, no ha sido nada fácil para Tévez, sobre todo porque se da en medio de una tragedia.

El coronavirus le jugó chueco al delantero, ya que su padre perdió la batalla contra la enfermedad, y falleció hace tres meses.

Desde entonces, el atacante no ha encontrado consuelo. No pudo vivir su duelo. Esto orilló a Carlitos a tomar la decisión de colgar los botines y dedicarse al cien a su familia.

“Necesito ser hijo, estar con mi mamá, se nos fue hace tres meses mi papá y no pude hacer el duelo. No sé qué haré de mi futuro, ahora quiero ser padre, marido, hijo y hermano. Eso tengo hoy en mi cabeza. Físicamente estoy para seguir, pero mentalmente no. Mi familia me necesita y estoy para ellos.

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