Después de semanas de romper la rutina con comidas abundantes, postres y horarios poco regulares en las fiestas de fin de año, muchas personas vuelven a pensar en sus metas de salud, entre ellas “comer mejor” o “bajar de peso”; sin embargo, las dietas estrictas, prohibiciones y sacrificios comúnmente dan pocos resultados.
Pero ¿qué pasaría si ese objetivo de comer mejor o bajar de peso se diera como consecuencia de mejorar tu nutrición sin tener que hacerlo de golpe, a través del consumo de yogur —o yoghurt— griego?
Si bien reducir el consumo de grasas, azúcar, sodio y carbohidratos es útil, uno de los hábitos más sencillos y efectivos para mejorar la alimentación es aumentar el consumo de proteína desde la primera comida del día.
La ciencia respalda esta estrategia: el cuerpo utiliza más energía para metabolizar la proteína que para procesar grasas o carbohidratos, lo que puede apoyar objetivos de control de peso.
Además, la proteína ayuda a mantenerte satisfecho por más tiempo, lo que se traduce en menos antojos y menos picoteo entre comidas.
Según un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, aumentar la ingesta de proteína al 25% redujo a la mitad el “late-night snacking” y disminuyó hasta un 60% los pensamientos obsesivos sobre la comida.
Como beneficio adicional, la proteína contribuye al mantenimiento y fortalecimiento de la masa muscular, algo especialmente importante si estás comenzando o retomando una rutina de ejercicio.

El yogur es práctico (y delicioso)
Cuando se trata de sumar proteína de forma fácil y sin complicaciones, el yogur —especialmente el yogur griego— destaca como una opción accesible y versátil.
Este alimento es fácil de combinar, no requiere preparación compleja y se adapta tanto a recetas dulces como saladas.
De acuerdo con la nutrióloga de Danone, María Fernanda Bores, “el yogur griego es un alimento bajo en grasa, rico en proteína y sencillo de incorporar a tu día; puede ayudarte a mantenerte satisfecho, cuidar tu masa muscular y avanzar hacia una alimentación más equilibrada sin recurrir a dietas extremas”.
Pequeños cambios
Modificar tu alimentación puede parecer abrumador al inicio, pero no tiene por qué serlo, en lugar de transformar todos tus hábitos de un día para otro, comenzar con un desayuno más balanceado es un paso realista y sostenible.

La especialista nos comparte algunas ideas fáciles para incluir un extra de proteína en tus mañanas, casi sin darte cuenta:
- Parfait crujiente de granola y manzana. En un frasco, arma capas de yogur griego endulzado, ya sea de sabor natural o fresa, granola y manzana con canela. Toma en cuenta que versión endulzada le da un toque extra de sabor sin necesidad de añadir azúcar, por lo que es ideal para un desayuno práctico y delicioso.
- Tostada salada con yogur griego y aguacate. Unta yogur griego sin endulzar sobre una tostada integral, agrega rebanadas de aguacate, limón y pimienta. Es una opción salada, fresca y rica en grasas buenas para comenzar el día con energía.
- Smoothie verde cremoso. Licúa yogur griego sabor natural (puede ser endulzado o sin endulzar, según tu gusto) con espinaca, piña y hielo. Queda cremoso, refrescante y perfecto si necesitas algo rápido antes de entrenar.
- Hotcakes esponjosos con yogur griego. Agrega un par de cucharadas de yoghurt griego endulzado a tu mezcla de hotcakes para darles suavidad, proteína y un toque de dulzor natural. Compleméntalos con fruta fresca para un desayuno que se siente indulgente pero al mismo tiempo nutritivo.
Nutrición a largo plazo
Mejorar tu alimentación no tiene que ser complicado ni restrictivo, sumar proteína al desayuno, elegir opciones prácticas y disfrutar lo que comes son estrategias que ayudan a crear hábitos sostenibles en el tiempo.
Recuerda, hacer pequeños ajustes diarios pueden marcar una gran diferencia, y empezar la mañana con un desayuno rico en proteína puede ser el primer paso —simple, delicioso y casi sin notarlo— hacia una mejor nutrición durante todo el año.
