¿E-commerce, marketing fallido, administración deficiente, piratería, diversificación de mercado o crisis económica? Mucha gente se pregunta qué provocó el declive del gigante Saks Global, al grado de que este miércoles se acogió a un proceso voluntario de quiebra bajo el Capítulo 11 de Estados Unidos.
Sobre todo, los clientes y público en general cuestionan si cambiará la forma como se compra y se vende el lujo en Estados Unidos y si las marcas exclusivas como Chanel, Burberry, Brunello Cucinelli o Gucci seguirán operando igual.
Por lo pronto, cabe aclarar que el iniciar un proceso proceso voluntario de quiebra no significa el fin inmediato de la marca, sino la necesidad de una profunda reestructura, pero sí es una señal de alerta para toda la industria.
La crisis de Saks Global no es un caso aislado
Conoce los casos de algunas de las empresas de lujo o alta gama que enfrentaron procesos similares, con casos en particular que evidencian la posibilidad de que esta sea una situación cíclica.
Barneys New York
Se declaró en bancarrota en 2019 y terminó liquidando la mayoría de sus tiendas.
La empresa se hizo famosa porque fue uno de los escenarios de Sex and the City, donde resaltaba la opulencia en el corazón de Manhattan.
Tras sufrir durante años la caída de las ventas por la llegada de internet y la subida de los precios del alquiler de sus locales, los almacenes cerraron paulatinamente sus 22 establecimientos en Estados Unidos, a la espera de que un comprador quisiera quedarse con una parte del negocio.
Entre otros factores que influyeron en la crisis estuvo que en su etapa final el alquiler de Madison Avenue pasó de 16 millones de dólares a 30 millones de dólares anuales, mientras que la feroz competencia de internet y el cambio de comportamiento de los consumidores hicieron perder a Barneys gran parte de sus clientes.
Finalmente, Authentic Brands Group anunció el cierre de las siete tiendas Barneys restantes y la cesión de la propiedad intelectual del minorista a Saks Fifth Avenue , por lo que el formato físico de Barneys fue eliminado.
Neiman Marcus
Es otro de los ejemplos de vicios cíclicos. La compañía se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 en mayo de 2020 debido a una carga de deuda y el impacto de la pandemia, un proceso que en ese entonces le permitió reestructurar su deuda y emerger.
En aquella ocasión llegó a un acuerdo con sus acreedores para obtener 675 millones de dólares de financiación mientras buscó reorganizarse.
Y ahora, como parte del emporio Saks Global, esta empresa enfrenta nuevamente un proceso de reestructura.
Lord & Taylor
La histórica cadena no sobrevivió y cerró sus tiendas físicas. Su crisis llegó a su punto cumbre también en 2020.
Los orígenes de la firma se remontan a 1826 y fue adquirida en 2019 por la francesa Le Tote, pero luego de eso se vio obligada a vender su emblemática tienda de la Quinta Avenida de Nueva York, donde había estado durante más de un siglo.
Brooks Brothers
Lo mismo que las anteriores, se declaró en quiebra en 2020, pero fue rescatada y continúa operando.
La firma de moda de hecho es la marca de ropa más antigua de Estados Unidos y sufrió un peculiar declive durante la pandemia de Covid-19.
Aunque la crisis sanitaria al parecer fue la gota que derramó el vaso, muchas de las casi 250 tiendas en EE.UU. administradas por la marca ya tenían problemas desde mucho antes del inicio de la pandemia.
J.Crew
La firma minorista fue otra gran víctima de la pandemia, de hecho se considera que fue la primera en sucumbir, pero sí logró reorganizarse.
Conocida por su estilo informal elegante, la cadena anunció al inicio de mayo de 2020 la reestructura de una deuda de mil 600 millones de dólares -convertida en acciones-, a fin de recaudar unos 400 millones de dólares.
Escada
Esta marca alemana de lujo que se declaró en quiebra en 2009 y fue reestructurada, pero luego cayó en un nuevo proceso de crisis.
La primera llamada del grupo alemán de moda prêt-à-porter de lujo Escada ocurrió en 2019, cuando se declaró en quiebra tras fracasar su plan de intercambio de obligaciones con sus acreedores.
Fundada en 1976, Escada alcanzó a tener unos dos mil 300 empleados en todo el mundo, pero luego de eso se vio obligada a reestructurarse, y primero pasó a ser propiedad de la familia india Mittal, dueña del gigante siderúrgico Arcelor Mittal, y luego al fondo inversor Regent.
Todo indicaba que había superado y luego, en 2019 la compañía se declaró nuevamente en concurso de acreedores, buscando reducir operaciones.
Más adelante, en 2023, Escada vendió su filial en España a Grupo Odafri, en medio de una reestructuración global
Roberto Cavalli
Entró en insolvencia en Italia y luego fue adquirida por nuevos inversionistas.
En el primer semestre de 2019, la firma anunció el cierre de todas sus tiendas de Estados Unidos y la liquidación de todas su operaciones en Norteamérica.
En el proceso, tiendas como la de Madison Avenue cerraron.
Henri Bendel
En 2019, la casa de accesorios femeninos cerró sus 23 tiendas y su sitio web, incluido su icónico negocio de famosas vitrinas situado en la Quinta Avenida de Nueva York.
La casa fue fundada por el diseñador y empresario de Louisiana Henri Willis Bendel, que abrió su primera tienda en el barrio de Greenwich Village en 1895.
Se le consideraba la primera marca de lujo en instalarse en la Quinta Avenida, a pasos del Central Park, donde vendía carteras, joyas, velas y otros accesorios, sinónimo de elegancia durante más de un siglo.
Esta marca también era la preferida del personaje de Carrie Bradshaw en Sex and the City.
La Perla
La marca de lujo italiana enfrentó graves problemas financieros, declarándose insolvente a principios de 2024 y entrando en concurso de acreedores, pero fue rescatada a mediados de 2025 por el empresario estadounidense Peter Kern.
El inversor adquirió los activos y se enfocó en relanzar la marca con una inversión de casi 35 millones de dólares, salvando la producción en Bolonia y empleos clave.
¿Qué sigue para Saks Global?
Todos estos ejemplos dejan claro que el mercado de lujo no está exento de enfrentar crisis, y por lo pronto solo queda esperar que Saks Global logre sanear sus deudas, retome el brillo que la caracterizó, pero sobre todo que se adapte a la competencia del mercado electrónico.
