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Investigación asegura que desde hace 300.000 años los humanos utilizan pieles de oso

La determinación se debió al detallarse en un oso de las cavernas en Alemania, rastros de cortes en sus dedos y huesos

Desde hace 300.000 años atrás el hombre utiliza piel de osos para combatir el frío.

Historiadores, la ciencia y hasta incluso personas comunes se han preguntado a lo largo de la historia, como puede ser posible que siglos atrás y hasta incluso en la época antes de Cristo, los seres humanos pudieron soportar el crudo frío del invierno, mucho más fuerte en esos tiempos al no contar con variaciones o calentamiento global.

Ahora, gracias a una profunda investigación de un equipo de arqueólogos, se conoció que el hombre se protege del frio con pieles de osos desde hace aproximadamente más de 300.000 años atrás.

Hallazgo

El descubrimiento publicado recientemente en publicado recientemente en Journal of Human Evolution, indicó que se pudo llegar a tales conclusiones luego de un arduo análisis de un conjunto de rastros de cortes en el metatarso y en los huesos de los dedos de un oso de las cavernas procedente de un sitio paleolítico en Schöningen, en el estado federal de Baja Sajonia (Alemania).

“Estas marcas de corte recién descubiertas son una indicación de que los humanos en el norte de Europa pudieron sobrevivir en invierno hace unos 300.000 años gracias a las pieles de oso cálidas”, indicó al medio citado, Ivo Verheijen, estudiante de doctorado en el proyecto de investigación de Schöningen, autor principal del estudio y también empleado en del Lower Oficina Estatal de Sajonia para la Preservación de Monumentos.

Cabe destacar y resaltar que tanto la piel como el cuero y otros materiales orgánicos, casi no se conservan más allá de los 100.000 años, lo que significa que la evidencia directa de ropa prehistórica es bastante escasa, lo que le suma un grado más de importancia la determinación de dicho hallazgo.

“El estudio es significativo porque sabemos relativamente poco sobre cómo los humanos en el pasado lejano se protegían de los elementos. Desde este período de tiempo temprano, solo hay un puñado de sitios que muestran evidencia de desollamiento de osos, y Schöningen proporciona la imagen más completa”, concluye y ratifica Ivo Verheijen.

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