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Extraña fobia: no sale en Navidad porque vomita de miedo al ver el oropel

Hannah Slater contó que no puede salir de su casa en la época navideña por su pánico al material dorado

Regalos de Navidad

La fobia es un miedo irracional a algo que no es ningún peligro. Hay quienes tienen miedo a las arañas, a estar en sitios cerrados, a la playa, pero de seguro nadie sabe del temor al oropel. Sí, como leíste, al oropel, ese material dorado que parece oro, pero que no lo es. Por increíble que parezca, una mujer en Londres le tiene pánico a esto.

Los tipos de fobia pueden ser muy distintos, según el tipo de persona y las experiencias que haya tenido.

Hannah Slater, de 26 años, desarrolló la fobia al oropel por una mala experiencia en Navidad cuando tenía seis años. Su caso lo reseñó el portal británico The Mirror.

La joven contó que no puede ver el oropel, y mucho menos tocarlo. Por eso no sale en Navidad, ya que es un material que predomina en las decoraciones navideñas.

En temporada decembrina no puede ir de compras, no va a fiestas, ni visita a nadie. Prefiere estar encerrada en su casa viendo la televisión, porque el solo hecho de ver el oropel, le acelera el corazón, le corta la respiración y le da malestar estomacal hasta el punto de vomitar.

“Ni siquiera puedo estar en la misma habitación con oropel sin sentir la necesidad de correr. Sé que es irracional y mucha gente piensa que es tonto, pero eso no evita que me parezca real”, expresó Hannah el referido medio.

Mala experiencia

La fobia de Hannah surgió en su niñez cuando sus primitos la envolvieron con oropel para divertirse. Le envolvieron la cabeza y luego todo el cuerpo.

Ella contó que en un principio, calló para no arruinar el juego, pero cuando notó que no podía moverse comenzó a gritar.

Su mamá la ayudó, le quitó el oropel y seguidamente, ella vomitó sobre los regalos que estaban debajo del árbol de Navidad. Ese día la marcó. Desde entonces, no puede ver el oropel.

Por su novio

Ahora, a sus 26 años Hannah fue a un terapeuta por su novio. Dice que él es muy festivo, le duele no poder compartir con él en Navidad.

Cuando llega la temporada navideña, él sale solo y ella se queda encerrada, así que fue a una terapeuta para tratar su fobia.

“Estaba desesperada por disfrutar una Navidad con mi novio sin que todos tuvieran que esconder las decoraciones”, afirmó.

Después de las terapias, la fobia al oropel ya es un tema superado.

“Me siento libre. Ya he salido de compras navideñas, el día de Navidad voy a sorprender a mi novio y decirle que me voy con él para tener una celebración adecuada. Quiero decorar mi casa con oropel todos los años, incluso lo he puesto en mi dormitorio”, expresó a The Mirror.

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