Los doppelgangers no relacionados tienen bastante en común y no precisamente con sus gemelos. Según un estudio, la investigación sugiere que los parecidos en el rostro en realidad comparten algunos genes.
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Doppelgangers
Estos genes pueden dar las variaciones en la apariencia, rasgos y hasta aspectos cotidianos de la vida. También, otras influencias importantes, como el microbioma, parece ayudar a su simetría.
Manel Esteller, genetista y director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras IJC en Barcelona, es el autor de la investigación y desde hace años se dedica a estudiar la apariencia de las personas.
Gemelos no son iguales
Este no es el primer estudio en su carrera. En 2005, demostró que los gemelos idénticos no eran tan idénticos como aparentaban a primera vista. Según Esteller, los gemelos sí tienen patrones genéticos básicos similares, pero la similitud se acaba en su epigenética, es decir, a medida que cambian sus rasgos (por causas ambientales o de comportamiento).
Avance en la ciencia
En su más reciente investigación, publicada el martes, Esteller y su equipo explican que el “fenómeno del doppelgänger” nunca había sido estudiado por la ciencia, en cambio en las artes y la cultura popular es algo común.
“Nosotros lo que hemos hecho es recopilar material biológico de estos individuos extremadamente parecidos (también llamados look-alike en inglés) para ver si encontrábamos una razón objetiva de su similitud”, señaló Esteller.
Cada participante en la investigación, llenó un cuestionario bastante extenso: donde estudiaron aspectos físicos similares, como la altura y el peso, y de comportamiento. Si fuman o no, si beben o no, o si tienen un cociente intelectual parecido.
“La población humana está más interconectada”
“Dado que la población humana es actualmente de 7.900 millones, y está más interconectada, cada vez es más probable que se produzcan y se conozcan estas repeticiones”, dijo el también profesor de genética en la Universidad de Barcelona.
“La semejanza de estas parejas de dobles no solo se ceñía a las características faciales sino que, además de afectar a otras como la altura y el peso, también se extendía a ciertos rasgos del carácter y comportamiento”.