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Ansiedad en niños: Seguimientos y atenciones para atacarlo

Especialistas aseguran que es indispensable el acompañamiento para evitar episodios de depresión

Distintos pueden ser los motivos para que los niños desarrollen episodios de ansiedades. En tiempos de pandemia esta condición se acrecentó más según distintos expertos en psicología infantil, debido a la soledad del aislamiento y la sobre exposición tecnológica y de televisión.

A lo dicho, especialistas aseguran que hay otro gran problema que muy poco se ataca y se refieren a el cómo detectar y saber que los niños pasan por un proceso depresivo o de ansiedad.

Explicación

La psicóloga argentina Marisa Russomando, explicó en la revista Caras que, aunque la ansiedad se relaciona más con la vida adulta, los niños también pueden padecerla y manifestarla.

“En los más chicos, muchas veces esta aparece de la mano del miedo, el enojo, la angustia y la inquietud. Lo más importante es que como adultos le prestemos atención a cualquier cambio de estado emocional o anímico de nuestros hijos, ya que algo nos están diciendo. Si notamos un cambio drástico o una conducta que no es apropiada o convencional, debemos ver y analizar cuál puede ser la causa”, alertó la especialista.

Síntomas

Russomando, resumió una lista de síntomas a los que padres y madres tienen que estar muy atento y realizar un seguimiento en detalle para poder combatir los estados de ánimos de los menores de edad.

Entre los síntomas se destacan los cambios en sus comportamientos, alteraciones en el sueño, nerviosismo, ataques de hambre o problemas alimenticios, aparición de tics, síntomas físicos (dolores de cabeza, dolores de panza, mareos, etcétera), aislamiento e hiperactividad.

Recomendaciones

Según recomendaciones del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, respaldado por el gobierno (USPSTF), los niños deben ser evaluados para detectar niveles de ansiedad a partir de los ocho años y para registrar la depresión, desde los 12 años.

“Si alguno de estos síntomas aparece, mi sugerencia es hablar con ellos para intentar ponerles palabras a esas conductas. Por ejemplo: ´estoy notando que estás más nervioso que antes´ o ´me parece que te está costando dormir, ¿qué está pasando? ´. A veces, los cambios de rutinas repentinos también perjudican a nuestros hijos, por eso es clave conversar con ellos acerca de lo que puede estar sucediéndoles”, concluyo la doctora Marisa Russomando.

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