Mattel presentó oficialmente su primer modelo de Barbie autista, una adición a la línea Fashionistas diseñada para representar la neurodiversidad. Este lanzamiento, desarrollado durante más de 18 meses, contó con la colaboración directa de la Autistic Self Advocacy Network, una organización dirigida por personas autistas, para asegurar que las características del juguete reflejen experiencias reales de la comunidad.
Diseño y características sensoriales
La muñeca integra detalles específicos que aluden a rasgos comunes del espectro autista. Sus articulaciones en codos y muñecas permiten simular movimientos de autorregulación, conocidos como stimming. Además, su mirada se encuentra ligeramente desviada hacia un lado, una representación del hecho de que muchas personas autistas evitan el contacto visual directo.

En cuanto a su vestimenta y accesorios, Mattel priorizó la sensibilidad sensorial:
- Atuendo: Viste un modelo de corte “línea A” en color morado, con mangas cortas y falda fluida, diseñado con textiles de tacto suave para minimizar el roce y la incomodidad cutánea. Utiliza zapatos planos para mayor estabilidad.
- Herramientas de apoyo: Incluye audífonos con cancelación de ruido para gestionar la sobrecarga sonora, un fidget spinner rosa funcional y una tableta de comunicación aumentativa con símbolos, utilizada frecuentemente por personas no hablantes.
Disponibilidad y costo accesible
Uno de los puntos destacados de este lanzamiento es su precio competitivo, fijado por debajo de los 12 dólares en el mercado estadounidense. En México, se estima que el costo será de 329 pesos, integrándose a la colección más económica de la marca para garantizar que la inclusión sea accesible a un público amplio.

Contexto de inclusión y debate
Esta pieza se suma a otros modelos inclusivos de Mattel, como la Barbie con síndrome de Down, muñecas ciegas, con vitíligo o con dispositivos de movilidad. Aunque el lanzamiento busca fomentar la representación positiva y la autonomía de las infancias neurodivergentes, la iniciativa genera opiniones divididas.
Mientras organizaciones como ASAN celebran la autenticidad del diseño y la consulta previa a la comunidad, sectores críticos cuestionan si se trata de un avance genuino en la inclusión social o de una estrategia de marketing dirigida a capitalizar la diversidad.
No obstante, Mattel sostiene que el objetivo principal es que los niños vean reflejadas sus propias realidades en el pasillo de juguetes, promoviendo la aceptación desde edades tempranas.

