La organización de la Copa del Mundo 2026 ha sumado un nuevo capítulo de controversia y frustración para los aficionados a solo días de que el balón comience a rodar. En esta ocasión, la FIFA confirmó la cancelación de boletos que habían sido emitidos sin costo alguno a un grupo de aproximadamente 60 personas debido a un fallo tecnológico en su plataforma oficial de ventas.
De acuerdo con los correos electrónicos enviados a los afectados, las transacciones erróneas se llevaron a cabo el pasado 21 de mayo y corresponden a partidos de la fase de grupos programados en la ciudad de Toronto, Canadá. Ante este incidente, la federación notificó a los compradores que, si desean conservar sus lugares en las gradas, deberán cubrir el importe total correspondiente en un plazo estricto de siete días naturales.
A pesar de que el organismo emitió un comunicado donde afirma que “lamenta el error y las molestias ocasionadas”, la noticia ha encendido los ánimos de una afición que ya critica los elevados costos de esta edición, catalogada como la más cara de la historia. La FIFA ha implementado un polémico modelo de precios dinámicos y ha asumido el control total de la fijación de tarifas, proyectando ingresos cercanos a los 11 mil millones de dólares.
Este error operativo llega en un momento crítico, donde la agresiva estrategia de monetización ha provocado que algunos estadios aún tengan miles de entradas disponibles a solo una semana del silbatazo inicial. Para intentar llenar los recintos, ciudades como Nueva York y Seattle han implementado sorteos de boletos económicos o bloques gratuitos destinados exclusivamente a niños y cuidadores.
Sin embargo, para los 60 fanáticos que creyeron haber conseguido la “oferta de su vida”, la realidad es distinta: el sueño de asistir gratis al Mundial se desvaneció frente a las exigencias financieras de una organización que no permite fallos cuando se trata de su rentabilidad económica.
