Elegir la ciudad que albergará el Super Bowl no es una decisión que se tome de forma casual ni rápida. Se trata de un procedimiento estructurado que inicia varios años antes del partido y cuya aprobación final está en manos de los dueños de las franquicias de la NFL.
Este proceso ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a nuevas estrategias por parte de la liga y a las crecientes exigencias logísticas del evento.
Hasta hace algunos años, las ciudades interesadas en organizar el partido debían presentar sus propuestas de forma proactiva, compitiendo entre sí. Sin embargo, desde 2018, ese enfoque cambió radicalmente. Ahora es la propia NFL la que identifica ciudades potencialmente aptas para recibir el Super Bowl y las invita directamente a participar. Si aceptan, según Yahoo Sports, deben preparar una propuesta detallada que será evaluada por los propietarios de los equipos, quienes votan para aprobar o rechazar la candidatura.
El próximo Super Bowl se jugará el 8 de febrero en San Francisco y ya están fijadas las sedes para los próximos dos años: el 14 de febrero de 2027 el evento se realizará en Los Ángeles y el 13 de febrero de 2028, en Atlanta.
Requisitos estrictos y un alto nivel de exigencia
Ser seleccionada como sede del Super Bowl implica cumplir con una larga lista de condiciones. No se trata solo de tener un estadio grande: se espera que la ciudad pueda ofrecer una experiencia completa para los asistentes, la prensa y los equipos.
De acuerdo a un documento filtrado hace algunos años, estas son algunas de las principales exigencias de la NFL para que una ciudad sea sede de un Super Bowl:
- Tener un equipo de la NFL.
- Un estadio con una capacidad mínima de 70 mil espectadores.
- La ciudad debe tener una temperatura promedio de al menos 10 °C para la época del partido (si es inferior, debe contar con techo retráctil o recibir una excepción de la liga).
- El estadio debe disponer de al menos 35.000 espacios de estacionamiento en un radio de una milla.
- La ciudad debe contar con instalaciones de entrenamiento de calidad para ambos equipos, ubicadas a no más de 20 minutos en automóvil desde los hoteles de los equipos.
- La sede sede debe tener disponibilidad hotelera equivalente al 35% de la capacidad hotelera en un radio de una hora de viaje.
De todas maneras, han existido algunas excepciones a estas reglas. El 2014, por ejemplo, el Super Bowl se jugó en el MetLife Stadium de Nueva Jersey pese a las bajas temperaturas en los primeros días de febrero y a que el estadio no tiene techo.
También en algunos medios se destacan algunas exigencias extrañas, como tres campos de golf de 18 hoyos de primera calidad y dos pistas de bowling sin costo para la NFL. A eso suma que los hoteles seleccionados para alojar a los equipos finalistas deben ofrecer a sus pasajeros el canal NFL Network desde un año antes del partido.
Un motor de ingresos para la ciudad anfitriona
Además del prestigio que representa recibir el evento más importante del fútbol americano, ser sede del Super Bowl implica un significativo ingreso económico para la región.
El caso de Nueva Orleans es ilustrativo. En 2025, el Super Bowl generó un impacto de 1.250 millones de dólares para el estado de Luisiana y creó 10 mil puestos de trabajo. El evento movilizó a unas 115 mil personas a la ciudad, que generaron 658 millones de dólares.
Los ingresos económicos no se limitan al fin de semana del partido. A lo largo de la semana previa, se multiplican las ventas en restaurantes, el consumo en tiendas locales, la ocupación hotelera y los pedidos de comida a domicilio.
