En el Draft de la NFL del 2018, el quarterback Baker Mayfield fue seleccionado por los Cleveland Brown como N°1 y 20 minutos después los New York Jets con la tercera selección se quedaron con los derechos de Sam Darnold, quien venía de USC y era considerado mejor mariscal de campo que Josh Allen (7° con los Bills) y Lamar Jackson (32° con los Ravens).
El tiempo pareció indicar que los Jets se habían equivocado -otra vez- porque Darnold no rindió de acuerdo a los expectativas en Nueva York y fue considerado un fracaso, mientras que Allen y Jackson se convirtieron en grandes figuras de sus equipos al punto de incluso ganar el MVP de la liga.
Sin embargo, el pasado domingo Sam Darnold tuvo su gran revancha al convertirse en el primer quarterback de esos seleccionados en el Draft del 2018 en llegar al Super Bowl, cuando lideró a los Seattle Seahawks a ganar la Conferencia Nacional.
Un premio a la perseverancia
A Darnold le tomó cinco equipos y ocho temporadas llegar a la gran final de la NFL. Los Jets lo mandaron a los Panthers a cambio de dos selecciones menores del Draft y luego de apenas ocho victorias en dos temporadas el equipo de Carolina lo dejó ir como agente libre.
Firmó como reserva con los 49ers y lo que parecía un camino hacia las bancas de la NFL, se convirtió en la puerta hacia la redención. Pasó una temporada con Kyle Shanahan y los asistentes ofensivos Klint y Klay Kubiak donde tuvo la oportunidad de observar, aprender y estudiar en un entorno que fomentaba el crecimiento. Como reserva de Brock Purdy llegó al Super Bowl que San Francisco perdió en tiempo extra contra los Chiefs.
El 2024 firmó por un año con los Vikings para apoyar el crecimiento de J.J. McCarthy, pero como el novato sufrió una grave lesión en la pretemporada fue nombrado el titular. Bajo las instrucciones del entrenador Kevin O’Connell, Darnold pudo desbloquear todo su potencial y tuvo la mejor campaña de su carrera lanzando para 4.319 yardas y 35 touchdowns.
Pese a eso, Minnesota tenía un camino trazado con McCarthy y en una decisión ampliamente cuestionada no le hizo un nuevo contrato a Sam Darnold, quien firmó con Seahawks un contrato de tres años y 100,5 millones de dólares para reemplazar a Geno Smith. Ahí se reencontró con Klint Kubiak ahora como coordinador ofensivo de Seattle y se convirtió en el primer mariscal de campo en la historia de la NFL en llevar a dos equipos diferentes a 14 victorias en temporadas consecutivas.
Darnold llevó a los Seahawks a un récord de 14-3, un título divisional, el primer lugar de la Conferencia Nacional y en la final de la NFC ante los Rams jugó el mejor partido de su vida al lanzar para 346 yardas y tres touchdowns en la victoria por 31-27.
“Acaba de callar a mucha gente. Realmente estoy feliz por él”, sentenció el entrenador de los Seahawks, Mike Macdonald.
Alguna vez mientras jugaba en los Jets, Sam Darnold dijo que “veía fantasmas” en un partido en el que los Patriots derrotaron 33-0 al equipo de Nueva York. Ahora luego de un largo camino de perseverancia y redención, de nuevo se verá las caras contra New England el 8 de febrero pero en el escenario deportivo más importante de Estados Unidos.
