El enfrentamiento de la Ronda Divisional de los NFL Playoffs entre Los Angeles Rams y los Chicago Bears no solo define quién avanza a la final de conferencia, sino también promete convertirse en uno de los partidos más fríos en la historia reciente de la liga. La ciudad conocida como The Windy City se prepara para una batalla más allá de los quarterbacks y defensivas.
Para el kickoff programado el domingo por la noche en Soldier Field, las temperaturas podrían caer a cifras de un solo dígito, con sensaciones térmicas incluso más bajas debido a vientos fuertes provenientes del Lago Michigan, que harían sentir los −13 °C. Además, existe probabilidad de ligeras nevadas durante la transmisión del juego.
Aunque los Bears están acostumbrados a jugar bajo cero durante la temporada invernal, estas condiciones extremas siempre introducen un nivel adicional de dificultad. El frío intenso puede endurecer el balón, dificultar el agarre y recepción, y ralentizar las reacciones de los jugadores, algo que puede aumentar el riesgo de lesiones musculares o de tendones durante el juego.

Las condiciones bajo cero podrían influir directamente en la estrategia ofensiva y defensiva. El frío suele beneficiar el juego terrestre y volverse un factor determinante en la precisión de los pases largos, impactando la efectividad de quarterbacks que no están tan acostumbrados a este tipo de clima.
Para Matthew Stafford y los Rams, que vienen del clima templado de Los Ángeles y gran parte de su temporada en estadio techado, este juego representa un reto distinto. Stafford, veterano con experiencia en partidos fríos, ha demostrado que puede adaptarse, pero su récord histórico en condiciones de mucho frío muestra que estas situaciones no siempre favorecen al visitante.
Aunque el imaginario sugiere que jugar en casa bajo frío extremo favorece a los Bears, algunos análisis estadísticos recientes sugieren que la “ventaja por clima” no siempre se traduce en victoria local en playoffs cuando las temperaturas son extremadamente bajas.
Este juego no solo es una historia de playoffs: los aficionados que asistan vivirán una experiencia épica, con temperaturas que podrían entrar en el Top 5 de los partidos más fríos en Chicago en décadas. La atmósfera, entre cánticos, bufandas, capas térmicas y la tensión de los playoffs, promete ser inolvidable.

