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Tortas Súper Astro, un clásico manjar de la lucha libre en CDMX

Este restaurante, Tortas Súper Astros, es de los más visitados en el centro histórico de la capital, gracias al tamaño de los alimentos.

En 1999, Súper Astro perdió su máscara y su identidad fue revelada. Aquel momento marcó su carrera como luchador profesional, pero no acabó con su deseo de trascender.

Antes de dar un paso al costado del pancracio, el esteta tomó la decisión de incursionar en el mundo de la gastronomía, con la creación de un restaurante, que, a la fecha, sigue siendo uno de los más visitados en la Ciudad de México.

Las Tortas Súper Astro son un clásico del centro histórico de la capital y destacan por su singular tamaño, el cual les fascina a todos sus comensales.

Este negocio cuenta con más de 25 años de vida, en los que ha ido innovando con la creación de alimentos que enamoran a los clientes.

La carta está compuesta por más de 40 tortas, las cuales cuentan con diferentes precios, dados los ingredientes con los que son preparados.

Además, también están a la venta diversos platillos mexicanos, como los famosos chilaquiles y arroz con verduras.

Lo curioso de las tortas es que cada una lleva el nombre de un luchador azteca, lo que hace de este sitio un clásico en el mundo del pancracio mexicano.

Incluso, el negocio tiene un reto, ya que si te acabas la torta más grande de la carta, “El Gladiador”, de 40 centímetros de largo y con más de un kilo de ingredientes, entre huevo, salchichas, jamón, tocino, queso, aguacate, cebolla y jitomate, no tendrás que pagar un solo peso.

El local tiene en sus paredes parte de la historia de la lucha libre mexicana, al contar con cientos de máscaras de los ídolos que le han dado vida al deporte.

“El día que quisimos comer como queríamos, fue cuando pusimos el restaurante, porque cuando íbamos a los restaurantes, nos servían como si jugáramos a las comiditas. En los buffets de Estados Unidos y Japón era diferente, pero en México eso no existía o eran muy raros y servían poquito, no había más, los platillos eran muy chicos, y así surgió poner algo para nosotros y los compañeros luchadores.

“En 1986 abrimos puertas, teníamos un restaurante más chico aquí a la vuelta en la calle Pescaditos, no había espacio para poner algo que llamara la atención, sin pensar que esto se convertiría en un museo al cambiarnos aquí donde estamos actualmente, se han montado trajes, mascarás, fotografías históricas, que han hecho un hito el restaurante. A mediados de octubre comienzan a llegar turistas de Estados Unidos y de muchas ciudades de México, vienen a visitarnos, se emocionan viendo todo, aunque lo vuelvan a ver y lo vuelvan a ver”.

—  Súper Astro, dueño del restaurante
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