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Conoce el carro clásico con el que “El Conejo” Pérez llega a la Noria

El exguardameta mexicano hizo historia, al ser uno de los futbolistas más longevos en la Liga MX.

Óscar Pérez se convirtió en uno de los guardametas legendarios en la historia del fútbol mexicano. Su paso por equipos como Cruz Azul, Necaxa, Pachuca, Jaguares y Tigres lo llevaron lejos, al grado de ser campeón en dos oportunidades de la Liga MX, en 1997 y 2016.

Incluso, “El Conejo” puede presumir que disputó dos Copas del Mundo, ambas bajo el mando de Javier Aguirre, en 2002 y 2010.

Para el Mundial de Sudáfrica, el portero titular era Guillermo Ochoa. Sin embargo, cuando “El Vasco” regresó al banquillo el panorama cambió y Óscar se convirtió en su hombre de confianza bajo los tres postes.

Luego 26 años de carrera, Pérez colgó los guantes, tras jugar su último torneo con el Pachuca, equipo en el que volvió a probar las mieles de un título, en 2016.

La Máquina le rindió un homenaje, para ponerle la cereza al pastel, a una las trayectorias más representantivas del balompié azteca.

Óscar dejó el terreno de juego con 46 años de edad, convirtiendose en uno de los futbolistas más longevos de la Liga MX.

“Me fui bien, a mano con el fútbol, siempre me brindé al 100, lo di todo de mí y también creo que el balompie me dio muchas cosas que, inclusive, a veces ni soñando las iba a vivir. No es fácil el poder dejar de jugar de un día para otro, pero es un proceso que tarde que temprano iba a llegar.

“Primeramente agradecerle a mis padres, a Dios, que todavía mantuve mis condiciones. Lo complementé mucho con el trabajo del día a día, el trabajo que uno le da a su organismo, a su profesión. Todo eso me ayudó muchísimo, el hacer una preparación previa, el no tener excesos en cuanto a la diversión, la bebida, trasnochar, todo eso lo dejo a un lado, siempre hay tiempo para todo y para mí lo más importante y lo que me tiene acá es la pasión que tengo por el fútbol”.

—  Óscar Pérez, exportero de Cruz Azul

Una joya clásica

Ahora, “El Conejo” sigue ligado al balompié profesional, pues es parte del cuerpo técnico de Juan Reynoso en Cruz Azul, como entrenador de porteros.

Óscar recorre todos los días el mismo camino que por cruzaba como futbolista, pero desde 2006 lo hace en un particular automovil.

Y es que, Pérez posee un carro clásico, un Renault R5, modelo 1975, el cual compró durante su paso como futbolista celeste.

Este particular bólido le pertenecía a sus tíos, pero el exportero pidió que se lo vendieran, ya que siempre tuvo un gusto particular por él.

El auto francés cuenta con un motor de 1.3 litros, con 60 caballos de fuerza y transmisión manual de cuatro velocidades, llegó a México en 1975 y, curiosamente, fue construido desde ese año hasta 1984.

“Tengo muchos recuerdos con él, porque tiene un valor sentimental muy importante. Lo restauré completamente, porque era de la hermana de mi papá, que era mi madrina. En este carro paseaba cuando era el más pequeño de la casa. Siempre me tocó salir de paseo en él.

“Mi tía era como mi segunda madre, por eso el auto es tan especial. Para mi padrino también fue difícil deshacerse de él, pero es increíble tenerlo ahora”.

—  Óscar Pérez, entrenador de porteros en Cruz Azul
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